Investiga, que no es poco

El aumento de la aridez disminuirá la abundancia y diversidad de microorganismos del suelo

El primer resumen de este número especial sobre biodiversidad y cambio climático de la sección “Investiga, que no es poco”, nos lo trae  Fernando T. Maestre (Universidad Rey Juan Carlos, URJC) y se corresponde con un  estudio que ha publicado, junto a otros investigadores, en la revista PNAS. En este trabajo, los autores nos muestran cómo el incremento de aridez asociado al cambio climático reducirá la diversidad y abundancia de los microorganismos del suelo, amenazando por tanto los servicios ecosistémicos que nos aportan. ¡Con vosotros, Fernando T. Maestre!

Fernando T. Maestre. Profesor Titular de la URJC e investigador principal del Dryland Ecology & Global Change Lab

Los microbios del suelo, como las bacterias y los hongos, nos proporcionan algunos de los servicios más importantes que nos brindan los ecosistemas terrestres, como la fertilidad del suelo o su capacidad para producir alimento y actuar como un sumidero del CO2 que emitimos a la atmósfera con la quema de combustibles fósiles. Pese a ello, desconocemos cómo el cambio climático afectará a estos organismos, particularmente en zonas áridas. Estos ecosistemas tienen gran importancia a nivel mundial, ya que cubren el 45% de la superficie terrestre y alojan al 38% de la población humana.

 

En un reciente estudio hemos observado que un aumento en la aridez, como el predicho para finales de siglo XXI en zonas áridas de todo el planeta, disminuye la abundancia y diversidad de las bacterias y hongos del suelo en zonas áridas de todos los continentes excepto la Antártida. El aumento de la aridez provoca también una disminución de la cobertura vegetal y, por tanto, de la entrada de carbono a los ecosistemas. Hemos observado que es precisamente esta disminución del contenido de carbono orgánico del suelo uno de los principales determinantes de la disminución de la abundancia y diversidad de bacterias y hongos observada con el incremento de aridez, ya que estos organismos lo utilizan como fuente de energía.

 

Artículo completo:

Maestre, F. T., M. Delgado-Baquerizo, T. C. Jeffries, V. Ochoa, B. Gozalo, D. J. Eldridge, J. L. Quero, M. García-Gómez, A. Gallardo, W. Ulrich, M. A. Bowker, T. Arredondo, C. Barraza, D. Bran, A. Florentino, J. Gaitán, J. R. Gutiérrez, E. Huber-Sannwald, M. Jankju, R. L. Mau, M. Miriti, K. Naseri, A. Ospina, I. Stavi, D. Wang, N. N. Woods, X. Yuan, E. Zaady & B. K. Singh. 2015. Increasing aridity reduces soil microbial diversity and abundance in global drylands. Proceedings of the National Academy of Sciences USA, doi: 10.1073/pnas.1516684112.

 

Imagen de portada: Matorral característico de zonas áridas en el cabezo de San Ginés (Cartagena). Foto: Nanosanchez. CC BY-SA 3.0

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