Investiga, que no es poco

Proteger lo que desconocemos

En la tercera entrega del número especial sobre biodiversidad y cambio climático de la sección “Investiga, que no es poco”, Jorge M. Lobo (Museo Nacional de Ciencias Naturales-CSIC, Madrid) nos resume en lenguaje coloquial un estudio que ha publicado, junto a Ana Payo-Payo, en la revista Diversity & Distributions. En él, los autores tratan de explicar el reto y la dificultad que supone conservar, en el actual contexto de cambio climático, a través de la actual red de espacios protegidos, especies que aún no se conocen. Con vosotros, ¡¡Jorge M. Lobo!!

Jorge M. Lobo, científico titular del CSIC. Imagen: Jesús Juez.

Los biólogos describimos nuevas especies tras examinar las características de algunos ejemplares que encontramos en el campo y establecer sus diferencias con otros ejemplares de especies hermanas que sirven como “modelo”. En un reciente trabajo hemos examinado la localización y características de los enclaves en los que se han encontrado nuevas especies terrestres en la península Ibérica y Baleares.  El caso es que, si observamos en un mapa las localidades de las que proceden estas nuevas descripciones durante el periodo 1994-2012, resulta que se han descrito más de 110 especies nuevas cada año (el 99% invertebrados) y, lo que es más interesante, no existe una variable capaz de explicar la probabilidad de aparición de estas nuevas especies. Se pueden encontrar nuevas especies en distintos tipos de ecosistemas, en localidades con usos del suelo muy distintos y tanto fuera como dentro de nuestros espacios protegidos. En realidad, el único factor que parece garantizar obtener nuevas especies es la realización de un muestreo continuado e intenso.

Recientemente, un grupo de investigadores descubrió una nueva familia de escarabajos terrestres en España (Iberobaeniidae). En la foto, podemos ver a Iberobaenia minuta (a), una de las especies de esta familia, y la morfología de distintas partes de su cuerpo (b-g).

Una de las estrategias más empleadas para conservar la biodiversidad consiste en preservar de nuestra influencia parte del territorio, estableciendo espacios naturales bajo diversas figuras de protección de modo que es esperable que en estos “santuarios” las poblaciones de las distintas especies que los habitan se mantengan relativamente a salvo de las alteraciones que generamos. Sin embargo, nuestros resultados apuntan que las reservas que hemos delimitado no garantizan que la biodiversidad ibérica que nos queda por descubrir esté a salvo, y menos aún en un contexto de cambio climático. ¿Cuántas especies nuevas desaparecerán antes de ser descubiertas?

 

Artículo completo:

Payo-Payo, A. & Lobo, J.M. 2016. The unpredictable characteristics of the localities where new Iberian species will be discovered. Diversity and Distributions, 22: 73-82.

 

Foto de portada: La polilla Diacrisia sannio. Author: Bogdan CC BY-SA 3.0

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