A pajera

Caldo con pelotas de la abuela Rosa

No jugamos para ganar, sino para ser recordados. Algo parecido proclamaba Sócrates (el futbolista brasileño, no el filósofo), cuando le preguntaban por aquel fútbol tan exquisito y coral que practicaba el Brasil de los 80, que maravilló al mundo entero. Yendo mucho más cerca, y precisamente cuando nos acercamos a fechas tan señaladas como las navideñas, madres, abuelas y tías despliegan un verdadero espectáculo gastronómico a la altura de aquella mítica selección, e incluso un nivel superior, cuando nos regalan ese festín con lo mejor y más rico de cada casa. Será por eso que en estas fechas nos acordamos tanto de ellas. Además, estos deliciosos placeres son parte de nuestro patrimonio cultural y han sido transmitidos y mejorados a través de su uso y disfrute por nuestras madres y abuelas a lo largo de décadas.

Este post viene a ser, por un lado, un tributo a todas estas abuelas y madres que con tanto esfuerzo y generosidad nos han brindado estos manjares día a día, y especialmente en navidad –habitualmente, a mesa puesta e injustamente percibidos por nosotros como caído del cielo- y, por otro, una llamada al cambio, a la distribución justa, equitativa y no sexista de las tareas de la casa y la cocina, así como a preservar nuestro patrimonio gastronómico cuyas bases sólo se encuentra vivas en las manos de quienes lo practican. Madres y abuelas no vivirán para siempre y somos nosotros los que tenemos la oportunidad de aprender de ellas y llevar el testigo de toda esta cultura más allá de nuestra generación. Por eso, y por puro enaltecimiento de la Ecomandanga, os animamos a revolucionar las navidades y los paladares de vuestra familia aprendiendo y transmitiendo toda esta riqueza cultural que, por suerte, tenemos tan cerca. Encendamos los fogones y que comience la re-vo-lu-ción.

“Este post es un tributo a madres y abuelas. También, una llamada al cambio para un reparto justo y no sexista de las tareas en navidad y para preservar nuestras recetas tradicionales”

La abuela Rosa. Como tantas abuelas y madres, transmisoras de nuestro patrimonio gastronómico.

Nuestra humilde contribución consiste en una receta de caldo con pelotas al estilo cartagenero, que durante muchos años nos hizo disfrutar la abuela Rosa. Éste es solo uno de los muchos motivos por el que Rosa, junto con otras madres y abuelas, serán siempre recordadas. Tenemos la oportunidad de rendir tributo y hacerlas felices estas navidades, pero también muchas más veces a lo largo del año, así pues, ¡¡a aprender y disfrutar durante el proceso y a saborear ese caldo con pelotas!!

No hay navidad que se precie sin caldo con pelotas. Plato típico de la Región de Murcia

Caldo con pelotas de la abuela Rosa, estilo cartagenero

Para preparar las pelotas:
Picadillo de carne:
100 g pechuga de pollo
100 g magra de cerdo
100 g ternera, parte baja
150 g longaniza blanca
50 g longaniza roja
150 g de blanco

Para mezclar con el picadillo:
2-3 huevos
50 g piñones
Manojo de Perejil
2 dientes de ajo
½ limón escurrido
75 g pan rallado

Para el caldo:
1 kg carne de pavo (muslo, contramuslo y un trozo de pechuga)
Apio (dos o tres pencas)
4-6 patatas
75 g de almendras
4 dientes de ajo
2 tomates
azafrán

  1. Cociendo el pavo. Para preparar el caldo, ponemos los trozos de pavo y el apio en una olla grande con agua suficiente para que cubra la carne. Lo pondremos a fuego medio para que hierva, pero sin mucha fuerza. Dejamos el pavo hervir durante una hora y media. Mientras, vamos a preparar el sofrito y las pelotas.
  2. Preparando el sofrito. Sofreímos las almendras y el ajo, ambos picados. Cuando estén dorados, añadimos los tomates, cortados en trocicos, y tapamos la sartén. Dejamos rehogar unos minutos y cuando los tomates estén blandos, picamos todo con una cuchara. Dejamos rehogar un minuto más y apagamos el fuego.
  3. Haciendo las pelotas. Mezclamos el picadillo de carne con los piñones, sal, perejil, ajo picado y zumo de limón. Añadimos la mayoría de los huevos batidos y de pan rallado. Ajustamos estos dos últimos ingredientes cuando alcancemos la textura deseada, es decir, que nos permita hacer una bola consistente. En este paso deberemos de tener cuidado de no echar mucho huevo, pues podría quedar una consistencia débil. Mezclamos todo muy bien con las manos hasta que quede una masa relativamente homogénea. Formamos las pelotas. Una vez tengamos las pelotas, ponemos un poco de aceite en una sartén, la calentamos bastante y vamos sellando y dorando las pelotas. El objetivo de este paso es dar consistencia a la parte exterior de las pelotas para que no ser rompan durante la cocción. Vamos moviendo las pelotas para que se doren por todos los lados.
  4. Juntamos todo. Transcurrida una hora y media, añadimos el sofrito y las patatas al caldo y dejamos cocer durante 20 minutos. Finalmente, añadimos las pelotas y dejamos cocinar otros 20 minutos.

Nota: con una olla a presión, podemos reducir considerablemente el tiempo de cocción del pavo, aunque debemos de ser cautelosos con la cantidad de agua que echamos.