A pajera

Paparajotes a pajera, el dulzor de la primavera

Una de las señales inconfundibles que nos anuncia la llegada de la primavera es el olor a azahar, que inunda las calles y huertas del sur y levante ibérico, evocando nuestro pasado musulmán asociado a los pueblos árabes que pasaron por la península y que nos aportaron una parte fundamental de nuestra cultura y nuestro paisaje. El limón (Citrus x limon) es un árbol de origen asiático que crece sin problemas en áreas cálidas o templadas sin heladas severas de la región mediterránea. Los agricultores antiguos “crearon” el limonero mediante el cruce de diferentes variedades de citrón (Citrus medica) y mandarina (Citrus reticulata). El limonero, componente esencial y característico de la huerta murciana, llegó a España alrededor del siglo XI de la mano de los árabes y posteriormente se extendería por América llevado allí por los españoles, aunque romanos y griegos lo conocieran mucho antes. El limón es rico en vitamina C y ácido cítrico y, además de tener numerosos usos gastronómicos, también muestra interesantes aplicaciones domésticas gracias a su gran capacidad para limpiar sartenes grasientas o manchas de cal.

Antonio Librilla mostrando orgulloso sus limones ecológicos en la huerta de Murcia. Foto: Consejo de Agricultura Ecológica de la Región de Murcia

Para festejar la llegada  de la primavera, en Murcia se prepara un postre único entre cuyos ingredientes principales figura el limón y que llamamos paparajote. Este postre de herencia árabe es una de la estrellas de la cocina murciana y, quizás, uno de los postres más genuinos de todo el mediterráneo. La reacción inicial al conocer este postre por primera vez suele ser de sorpresa, pero no, la hoja no se come, si bien este hecho es aprovechado por muchos bromistas para engañar a personas que visitan tierras murcianas por primera vez y se disponen a probar los frutos de la primavera. ¡¡Ojico con la hoja, zagales!! Ahora que es tiempo de celebrar, endulcemos las Fiestas de Primavera con unos sublimes paparajotes. ¡¡Paparajotes a pajera!!!

Ingredientes:

  • hojas de limonero (una por cada unidad de paparajote)
  • 2 huevos
  • 1/2 litro de leche entera
  • 250 g de azúcar (se puede usar azúcar moreno o panela)
  • 500 g de harina de repostería
  • una pizca de sal
  • una cucharada de bicarbonato sódico o un sobre de levadura química
  • canela
  • ralladura de limón
  • aceite de oliva

Elaboración:

  1. Limpiamos y secamos las hojas de limonero. Las hojas deberían ser suficientemente grandes para que nos salgan paparajotes hermosos.
  2. Batimos los huevos, añadimos la leche, levadura, una pizca de sal, ralladura de limón y dos cucharadas soperas de azúcar.
  3. Añadimos la harina, poco a poco, y mezclamos todo hasta que obtengamos una masa consistente. Como prueba de consistencia, podemos introducir una hoja de limón para ver si la masa se adhiere lo suficiente. Si la masa queda demasiado líquida deberíamos echar más harina y seguir removiendo. Cuando esté lista, dejamos reposar la masa media hora.
  4. Preparamos dos bandejas: en una ponemos unas servilletas para que absorban el aceite que rezuma tras la fritura y en otra mezclamos azúcar con un poco de canela.
  5. Calentamos abundante aceite en una sartén amplia. El aceite debe de estar caliente, pero sin pasarse. Una vez el aceite esté a punto, pasamos cada hoja de limonero por la masa y la ponemos inmediatamente en la sartén. Esto lo haremos hoja a hoja. Le daremos la vuelta a las hojas para que se doren por ambos lados. Cuando ya hayamos conseguido un dorado tipo “churro”, entonces sacamos cada hoja y las dejamos reposar en la bandeja con el papel absorbente para que no queden muy aceitosas. Posteriormente, las pasaremos vuelta y vuelta por la mezcla de azúcar y canela. Finalmente, servimos en una bandeja asegurándonos de que estén todavía calientes. Para acompañar, resaltar que en Murcia es muy típico servir este postre con café de olla.

Paparajotes recién preparados. En la foto también observamos hojas de limonero preparadas y la mezcla de azúcar de panela y canela. Foto: Adrián Gutiérrez.