Investiga, que no es poco

El bosque que cuidaba del río

Hoy os traemos un artículo que aborda las claves principales que permitirían devolver la salud a los ríos degradados mediante la restauración de la vegetación que crece en sus márgenes, conocida como vegetación de ribera o bosque en galería.

Esta investigación, publicada en la revista Water Research, nos muestra que las restauraciones de la vegetación de ribera pueden aumentar la cantidad de alimento disponible para los organismos acuáticos a través del aporte de hojarasca de origen terrestre, diversificar los hábitats debido a la presencia de raíces, ramas, troncos y restos de madera, así como frenar los efectos negativos del cambio climático a través del sombreado del cauce, el cual reduce la temperatura del agua.

Este artículo es fruto de una colaboración internacional enmarcada en el proyecto europeo MARS, donde ha participado uno de los miembros del equipo EM, Tano Gutiérrez.

Vegetación de ribera diversa y bien conservada (Río Henares, Guadalajara). Foto: Félix Picazo.

Los ríos nos aportan recursos insustituibles

Los ríos son esenciales para nuestra sociedad, ya que nos proporcionan importantes servicios ecosistémicos como agua potable, alimento (principalmente peces), materias primas (madera) y también usos recreativos. Sin embargo, la extracción excesiva de aguas, su contaminación o la modificación de los cauces por presas y canales, ponen en serio peligro tanto la salud de los ríos como su capacidad para proporcionar estos recursos tan vitales. Por este motivo, la Unión Europea puso en marcha la Directiva Marco de Agua con el objetivo de devolver la salud a los ríos de Europa. Una de las estrategias más frecuentes, ha sido la de restaurar la vegetación que crece a lo largo del río, conocida como vegetación riparia, para que frene el daño que producen la agricultura o la ganadería. Sin embargo, a pesar de estos esfuerzos, los resultados no siempre son los deseados y resulta necesario averiguar qué factores son los que garantizan el éxito de una restauración.

Vegetación de un río Mediterráeno en el Rif (Marruecos). Autora: Núria Bonada.

Investigando cómo mejorar la restauración de la vegetación de ribera

Un grupo de científicos se ha reunido para abordar esta pregunta e identificar cómo podemos restaurar los ríos de forma eficaz. Para ello, el equipo de investigadores liderados por Christian Feld (Universidad de Duisburg-Essen), ha revisado más de 100 artículos científicos que incluían los resultados de restauraciones riparias en distintas zonas del planeta. La síntesis de estos estudios nos muestra que revegetar los márgenes fluviales conlleva claros beneficios, como que el río tenga una mayor cantidad de alimento para los organismos acuáticos a través de aportes de hojarasca, mayor diversidad de hábitats debido al aporte de ramas y troncos que crean presas naturales, así como temperaturas más bajas debido al sombreado del río, lo que contribuiría a frenar los efectos negativos del cambio climático. Además, estos efectos positivos se acentúan a medida que nos movemos río arriba, siendo especialmente patentes en las cabeceras de los ríos, donde los cauces son más pequeños y están más expuestos a la vegetación terrestre.

Vegetación degradada por impacto agrícola (Río Segura), donde la caña invasora (Arundo donax) domina los márgenes del río. Autor: Víctor Zapata.

Las restauraciones de la vegetación de ribera pueden aumentar la cantidad de alimento disponible para los organismos acuáticos, diversificar los hábitats y combatir el cambio climático

Christian Feld afirma que “la agricultura y la ganadería son esenciales para nuestra sociedad, sin embargo, causan grandes daños en los ríos. Por lo tanto, tenemos que buscar formas de mitigar o neutralizar estos efectos indeseados. Una manera relativamente barata y sencilla de mitigar estos impactos es la restauración de la vegetación riparia, pero debemos tener claro en qué condiciones es eficaz. Por ejemplo, cuando una cuenca está muy degradada por la aplicación de fertilizantes, pesticidas u otros contaminantes, la restauración riparia por sí sola resulta poco efectiva. En esos casos sería necesario desarrollar medidas adicionales a una escala mayor, como reducir la superficie agrícola o usar agricultura de bajo impacto.”

En efecto, la restauración riparia no soluciona todo. El estudio indica que la revegetación de riberas muestra efectos muy variables a la hora de frenar la contaminación producida por altas concentraciones de nutrientes o sedimentos. Los autores tampoco observaron que las restauraciones riparias tuvieran efectos positivos en la biodiversidad acuática (productores primarios, invertebrados o peces), aunque esto podría deberse al bajo número de estudios revisados que analizaron estas respuestas biológicas.

Hay un largo camino por recorrer para devolver la salud a los ríos degradados, pero ahora ya sabemos qué podemos esperar de una restauración riparia y en qué casos podemos obtener resultados más exitosos. Por tanto, “solo” queda pendiente que estos hallazgos lleguen a los gestores fluviales para que, estando en posesión de más y mejor información puedan tomar decisiones más acertadas, que estén basadas en las investigaciones más recientes. Es hora de aplicar el conocimiento generado por los científicos.

Artículo completo:

C.K. Feld, M.R.P. Fernandes, M. T. Ferreira, D. Hering, S.J. Ormerod, M. Venohr, C. Gutiérrez-Cánovas. Evaluating riparian solutions to multiple stressor problems in river ecosystems — A conceptual study. Water Research 139, 381-394.