Investiga, que no es poco

¿Pueden los espacios protegidos frenar el avance de las especies invasoras?

Aquí llega la cuarta entrega del especial sobre invasiones biológicas. Hoy os presentamos un estudio publicado en la revista Global Change Biology y liderado por Belinda Gallardo, investigadora del Instituto Pirenaico de Ecología (IPE-CSIC). En él, sus autores estudian el papel de los espacios protegidos a la hora de conservar la biodiversidad frente a las especies exóticas invasoras, tanto en la actualidad como bajo diferentes escenarios de cambio climático.

Y es que, a la amenaza que suponen las invasiones biológicas para la biodiversidad, hay que sumar el efecto del cambio climático, que puede favorecer la expansión de las especies exóticas. Por este motivo, resulta de gran interés conocer el potencial de los espacios protegidos para actuar como barreras naturales contra las invasiones biológicas, proporcionando refugio a las especies y hábitats nativos contra el cambio global en el que nos encontramos inmersos.

Además, por si esto no fuera poco, también os presentamos algunos resultados inéditos del proyecto Biocambio en el que junto a Belinda también participan Laura Capdevilla y Victoria Ferrer, y cuyo principal objetivo es predecir la distribución potencial de especies exóticas invasoras en la Red de Parques Nacionales bajo distintos escenarios de cambio climático.

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Belinda Gallardo, investigadora postdoctoral del Instituto Pirenaico de Ecología (IPE-CSIC). Foto: Laura Capdevila

El papel de los espacios protegidos frente a las invasiones biológicas

Europa se enorgullece de tener la red de espacios protegidos más extensa del mundo (la Red Natura 2000 ocupa el 18% de la superficie de la UE), pero su capacidad de proteger la biodiversidad local bajo escenarios de cambio climático es difícil de anticipar. El cambio climático no solo podría forzar la salida de muchas especies nativas fuera de los límites de los espacios protegidos, sino que también podría facilitar la entrada de especies invasoras, agitadas por el nuevo contexto global.

“El cambio climático puede favorecer la expansión de especies exóticas y aumentar el riesgo de invasión”

En un esfuerzo sin precedentes, el estudio ha evaluado un total de 15.000 espacios protegidos en Europa –terrestres y marinos— utilizando información procedente de 1,5 millones de localizaciones de 100 de las especies exóticas invasoras más dañinas del mundo existentes en territorio europeo (terrestres, de agua dulce y marinas), para así anticipar su impacto sobre 150 especies animales y vegetales autóctonas protegidas bajo las Directivas de la Unión Europea (Directiva Habitats y Aves).

Los resultados apuntan hacia una misma dirección: la riqueza de especies invasoras es menor en los Parques Nacionales y Reservas Naturales más antiguos, donde se practica una gestión activa de la biodiversidad. De hecho, en aquellos espacios naturales europeos designados antes de 1950, localizados habitualmente en zonas remotas de difícil acceso como la alta montaña, apenas encontramos ninguna de las 100 especies exóticas con mayor potencial invasor.

“Los espacios protegidos más antiguos contienen menos especies invasoras”

De acuerdo con este estudio, la riqueza de invasoras aumenta en espacios designados más recientemente, de mayor accesibilidad y pertenecientes sobre todo a la Red Natura 2000, una red ecológica europea de zonas especiales para la conservación en la que se permite el desarrollo de actividades humanas de bajo impacto, lo que explicaría la mayor frecuencia de especies invasoras.

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Especies invasoras en espacios protegidos según su año de creación. Este gráfico representa en el eje vertical el número acumulado de 100 de las especies exóticas más dañinas del mundo en Europa (línea roja), y de las 150 especies nativas que se verían directamente afectadas (línea azul). El eje horizontal representa los espacios protegidos clasificados por la década en la que fueron designados. Las barras naranjas reflejan la superficie total protegida en Europa (leyenda en el eje vertical a la derecha), que aumenta exponencialmente a partir de 1990 con la creación de la Red Natura 2000. Vemos cómo la mayoría de espacios protegidos acogen a especies vulnerables (línea azul), mientras que apenas existen especies invasoras (línea roja) en aquellos espacios designados antes de los años 80. Este gráfico nos sugiere que la protección activa de la biodiversidad realmente es efectiva para conservar los ecosistemas y protegerlos de las invasiones biológicas.

¿Cómo avanzarán las especies invasoras en el futuro?

Tras simular 12 escenarios distintos de cambio climático para observar el hipotético avance de las invasoras en el continente, los resultados son alarmantes: con el incremento de la temperatura, las especies invasoras podrían avanzar a una velocidad media de 55 kilómetros por década, una cifra mucho mayor que la esperada para las especies nativas. Los cálculos auguran que las zonas del norte y el este del continente serán las más afectadas. El sur de Europa, incluyendo España, estaría expuesto a la llegada de nuevas especies invasoras desde áreas más meridionales.

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Evolución de la riqueza estimada de especies invasoras en Europa. En esta animación podemos observar la riqueza estimada de especies invasoras (richness of IAS) para el escenario actual (current scenario) y 12 escenarios de cambio climático correspondientes a 2050 y 2070, según los gases de efecto invernadero que emitamos. Podemos apreciar un movimiento claro de las especies hacia el noreste conforme aumente la temperatura. Esto no quiere decir que España se vaya a librar de las especies invasoras por arte de magia (climática), sino que algunas especies invasoras estarán sometidas a condiciones cada vez menos propicias para mantener sus poblaciones, situación que pueden aprovechar los gestores del medio natural para su control y erradicación. Por otro lado, es de esperar que lleguen nuevas especies invasoras desde latitudes más cálidas (norte de África, Sudamérica y Sudeste asiático) que todavía desconocemos.

No obstante, no todo son malas noticias. Los modelos también sugieren que, entre los años 2050 y 2070, la idoneidad de las áreas protegidas para especies invasoras aumentará, pero seguirán teniendo menos especies invasoras que las áreas no protegidas – un 18% menos en el caso de ecosistemas terrestres y un 11% en los marinos.

La gestión de las especies invasoras es un gran reto en el actual contexto de cambio climático. A día de hoy, la proliferación de las especies exóticas invasoras está relacionada con el 58% de las extinciones de especies registradas por la UICN (Unión Internacional de Conservación de la Naturaleza) y son consideradas como una de las mayores amenazas para la conservación de la flora y la fauna alrededor del mundo según el último Living Planet Report de WWF.

“La proliferación de las especies exóticas invasoras es una gran amenaza para la biodiversidad”

¿Hay especies exóticas invasoras en los Parques Nacionales Españoles?

Esta pregunta es la que pretenden contestar Belinda Gallardo y Laura Capdevila (GEIB-Grupo Especialista en Invasiones Biológicas) con el proyecto BioCambio. El proyecto, actualmente en desarrollo por parte del Instituto Pirenaico de Ecología, con el apoyo de la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica, busca poder predecir la distribución potencial de especies exóticas invasoras en la Red de Parques Nacionales bajo distintos escenarios de cambio climático. Estos modelos no solo sirven de ayuda en la gestión de las especies invasoras ya presentes, sino como herramienta para prevenir futuras invasiones que puedan poner en jaque a sus especies y ecosistemas clave.

Laura Capdevilla y Victoria Ferrer

Laura Capdevilla (GEIB-Grupo Especialista en Invasiones Biológicas) y Victoria Ferrer (Universidad de Zaragoza)

Los resultados preliminares, recogidos en el Trabajo de Fin de Grado de Victoria Ferrer (Especies exóticas invasoras en los Parques Nacionales Españoles: evaluación, tendencias y propuestas de actuación. Universidad de Zaragoza, 2017), muestran que los Parques Nacionales no son inmunes al avance de las especies invasoras. Hasta el momento, se han localizado más de 200 especies exóticas, de las cuales un 75% son plantas. Tan solo una pequeña proporción de estas especies llega a causar daños, pero tan graves que ponen en riesgo especies y paisajes clave en nuestro patrimonio natural.

Un dato preocupante es que al menos 77 de las 180 especies incluidas en el Catálogo Español de Especies Invasoras ya están presentes en nuestros Parques Nacionales, una cifra muy superior a la que podría esperarse, dado que las especies invasoras suelen introducirse principalmente en zonas muy humanizadas: urbanas o agrícolas.

Se han detectado 77 especies invasoras en la Red de Parques Nacionales

El Parque Nacional de las Islas Atlánticas, Doñana y Garajonay lideran el listado de los parques con un mayor nivel de invasión. Por el contrario, los Parques de montaña, como Ordesa y Monte Perdido, la Sierra de Guadarrama, Picos de Europa y Aigüestortes apenas se encuentran afectados. No obstante, esta situación podría cambiar en el futuro, a medida que el cambio climático facilite a las especies invasoras alcanzar cada vez mayores elevaciones, mientras nuevas especies llegan desde latitudes más cálidas con efectos impredecibles sobre la biodiversidad. De hecho, los modelos climáticos presentados en este trabajo apuntan hacia un aumento importante en el número de especies invasoras con riesgo de establecimiento en la Sierra de Guadarrama, Picos de Europa y Sierra Nevada.

Además de propiciar la llegada de nuevos invasores, es de esperar que el cambio climático modifique la distribución e impacto de las especies invasoras que ya están presentes en los Parques. Entre las plantas invasoras presentes en un mayor número de parques destacamos la caña (Arundo donax), la chumbera (Opuntia spp.) y el ágave (Agave americana). También destacan por su potencial de expansión en el futuro el vinagrillo (Oxalis pes-caprae), el tabaco moruno (Nicotiniana glauca) y la uña de gato (Carpobrotus edulis).

En cuanto a animales, los parques españoles muestran condiciones ambientales favorables para el mapache (Procyon lotor) y el visón americano (Neovison vison), dos especies que se están expandiendo rápidamente por el centro y norte peninsular. Los escenarios de cambio climático sugieren el aumento de la idoneidad climática para el arrui (Ammotragus lervia) y el salvelino (Salvelinus fontinalis). Si bien se trata de especies que requieren de una introducción (o liberación) intencionada, en aquellos casos en los que la especie ya está en los alrededores del Parque, el riesgo es elevado.

Riqueza_España

Riqueza potencial de especies invasoras en España. Este mapa refleja la idoneidad climática de España y Portugal para 22 especies invasoras seleccionadas por sus efectos negativos potenciales sobre las especies y paisajes protegidos por la Red de Parques Nacionales. Los valores indican el número total de especies que encontrarían condiciones idóneas para su establecimiento (si todavía no han llegado al parque) o expansión (si ya están presentes) bajo las condiciones climáticas actuales y las que se esperan para 2070. Podemos apreciar un aumento notable del riesgo de invasión en la alta montaña y el tercio norte peninsular. Si bien en el sur los modelos predicen cierta disminución del riesgo, hay que tener en cuenta la posible llegada de nuevas especies invasoras de latitudes más cálidas con efectos impredecibles sobre la biodiversidad.

Algunas de estas especies invasoras afectan directamente a especies nativas con un grado crítico de conservación. Un buen ejemplo lo encontramos en el visón americano, capaz de depredar directamente sobre 7 especies protegidas (visón europeo, desmán ibérico, rata de agua, negrón común, porrón común, zampullín cuellirojo y cangrejo de río). En otros casos, los invasores se comportan como “ingenieros del ecosistema” capaces de modificar las condiciones del hábitat hasta hacerlo irreconocible, como ocurre con el crecimiento desmedido de la uña de gato (Carpobrotus edulis) en dunas y el Jacinto de agua (Eicchornia crassipes) o el helecho de agua (Azolla filiculoides) en ríos y humedales.

Así pues, este trabajo nos permite concluir que, si bien la Red de Parques Nacionales, máximo representante del patrimonio natural nacional, ofrece un refugio excepcional para la conservación de las especies y hábitats más vulnerables, su sostenibilidad a largo plazo está comprometida por la doble amenaza que suponen el cambio climático y la llegada de especies invasoras.

Artículo completo:

Gallardo, B., D. C. Aldridge, P. González-Moreno, J. Pergl, M. Pizarro, P. Pyšek, W. Thuiller, C. Yesson, and M. Vilà. 2017. Protected areas offer refuge from invasive species spreading under climate change. Global Change Biology, 23: 5331-5343.