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Los espacios protegidos incrementan el bienestar humano

Hoy os contamos cómo los espacios naturales protegidos ubicados en países en vías de desarrollo, además de ser fundamentales para conservar la biodiversidad, contribuyen a aumentar el bienestar de las personas que habitan en su entorno. A continuación, os resumimos un interesante trabajo, publicado recientemente en la revista Science Advances, que constata dichos efectos positivos.

Las áreas protegidas: una herramienta clave para conservar la biodiversidad

En las últimas décadas se ha alcanzado un amplio consenso sobre la necesidad de frenar la pérdida de biodiversidad e incrementar la superficie ocupada por espacios naturales protegidos, el cual ha quedado plasmado en varios tratados internacionales como el Convenio sobre la Diversidad Biológica o los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Entre estos objetivos de desarrollo sostenible también se incluye la reducción a la mitad de la pobreza para el año 2030. Por tanto, resulta crucial determinar si proteger la biodiversidad favorece la reducción de la pobreza o, si por el contrario, ambas metas son antagónicas. Dado que la expansión de la red de espacios naturales protegidos es uno de los pilares básicos para conservar la biodiversidad, surge una pregunta tan interesante como necesaria: ¿favorece o dificulta esta estrategia la mitigación de la pobreza, con sus consecuentes efectos sobre la salud humana?

Ejemplares de Ñu azul (Connochaetes taurinus) cruzando el río Mara durante su migración anual entre el Parque Nacional del Serengueti (Tanzania) y la reserva natural Masái Mara (Kenia). Autor: Eric Inafuku, CC BY 2.0 en wikimedia commons.

Aunque las áreas protegidas son fundamentales para la conservación de la biodiversidad, su designación suele generar polémica en los asentamientos humanos circundantes. Y es que, habitualmente, son vistas por un sector de la población como un freno al desarrollo económico al limitar cierto tipo de actividades. En este estudio, los autores evalúan las condiciones ambientales y socioeconómicas de más de 87.000 niños que habitan en unos 60.000 hogares situados en torno a 600 áreas protegidas de 34 países en vías de desarrollo. De esta forma, el trabajo combina datos sobre salud (altura en relación a la edad durante la infancia temprana y retraso en el crecimiento asociado a desnutrición crónica) y estándares materiales de vida (nivel de ingresos y bienes no perecederos) con las características ambientales de las áreas protegidas objeto de estudio. Para testar el efecto de la distancia, los hogares fueron separados en dos categorías: situados a menos y a más de 10 kilómetros del área protegida más próxima, que a su vez también fueron divididas entre las que permiten usos múltiples y las destinadas a una conservación integral en las que no se contemplan otro tipo de actividades.

La presencia de áreas protegidas y su efecto sobre la salud y la economía

El análisis de esta base de datos global relativa a países en vías de desarrollo muestra que los espacios protegidos pueden tener un efecto positivo sobre el bienestar humano. Los hogares cercanos a espacios naturales protegidos donde se permiten ciertos usos, como la actividad turística, tienen unos niveles significativamente más altos de bienestar (alrededor del 17%) y una menor probabilidad de pobreza (en torno al 16%) que hogares similares lejos de áreas protegidas. Los niños por debajo de los 5 años que viven cerca de este tipo de áreas protegidas tienen una mayor estatura (alrededor de un 10%) y menor probabilidad de mostrar un retraso en el crecimiento relacionado con desnutrición crónica (en torno a un 13%) que niños similares que viven lejos de áreas protegidas.

Áreas protegidas (en verde) y hogares (en rojo, a menos de 10 kilómetros de distancia de un área protegida; en azul, a más de 10 kilómetros de distancia de un área protegida) incluidos en la base de datos usada para este estudio. Imagen: Naidoo et al. 2019.

Los autores sugieren que hay al menos cuatro posibles mecanismos para explicar estos resultados:

  1. Impacto positivo sobre los hogares. La presencia de espacios protegidos donde se permite el turismo y para los cuales existe un registro del número de visitas (un 15% de todas las áreas protegidas incluidas en la base de datos), tiene un impacto positivo sobre la salud de los hogares, independientemente del tipo de gestión ambiental que se haga en dichas áreas protegidas. Esto apunta, en primer lugar, a que la presencia de áreas protegidas puede mejorar la salud de los hogares mediante la generación de ingresos u otros beneficios materiales, relacionados con el empleo generado por el turismo o actividades asociadas, que pueden ser destinados a satisfacer las necesidades básicas de los hogares.
  2. Mejora de la salud infantil. Las áreas protegidas con usos múltiples, también muestran un incremento en la altura relacionada con la edad y una menor probabilidad de retraso del crecimiento entre los niños. De nuevo, la actividad turística se refleja en mayores ingresos en el hogar que están siendo destinados, en parte, a acceder a alimentos adicionales, medicinas, o visitas a centros médicos que mejoran la salud de los niños. 
  3. La probabilidad de ser pobre es menor para los hogares cercanos a áreas protegidas con múltiples usos, comparado con hogares similares alejados más de 10 km desde un área protegida. Esto sugiere que el aprovechamiento de usos múltiples en las áreas protegidas conduce a mejores condiciones ambientales para los asentamientos cercanos y que su accesibilidad permite a la gente aprovechar mejor la mayor abundancia de plantas útiles y animales mediante su recolección y venta en mercados cercanos, resultando en ingresos que pueden ser destinados a recursos domésticos.
  4. Cabe destacar que la actividad turística por sí sola no tiene repercusión alguna sobre la salud de los niños, y las mejoras de este parámetro solo se dan en combinación con la proximidad a áreas protegidas con múltiples usos. Es decir, es la mayor disponibilidad de recursos, antes que una mejor calidad del agua o el aire, lo que explica estos impactos positivos.

En resumen, a partir del análisis de esta base de datos socieconómica y ambiental, la mayor y más exhaustiva analizada hasta el día de hoy, los autores sugieren que las áreas protegidas pueden afectar positivamente al bienestar humano, no encontrando evidencias de impactos negativos de las áreas protegidas sobre la calidad de vida de los habitantes de países en vías de desarrollo.

Artículo completo:

Naidoo R, Gerkey D, Hole D, Pfaff A, Ellis AM, Golden CD, Herrera D, Johnson K, Mulligan M, Ricketts TH & Fisher B (2019) Evaluating the impacts of protected areas on human well-being across the developing world. Science Advances, 5, eaav3006. DOI: 10.1126/sciadv.aav3006.

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