Investiga, que no es poco

“¡Qué bien, tan mal!”: La contaminación por plásticos estimula el crecimiento bacteriano

Nunca se contamina a gusto de todos

De manera habitual, cuando hablamos de los impactos negativos del ser humano sobre la naturaleza, inmediatamente nos vienen a la cabeza especies en declive o incluso que se extinguen.

Sin embargo, la pérdida de biodiversidad no es el único proceso derivado de nuestro paso por el planeta Tierra. De hecho, algunos organismos se han expandido como resultado de nuestras actividades – pensemos en vacas, cerdos o palomas –. La proliferación de ciertos organismos oportunistas o de aquellos que favorecemos de forma deliberada es un componente del cambio global que muchas veces pasamos por alto, pero que merece una gran atención. Por ejemplo, muchas de estas especies alcanzan abundancias tan altas que pueden llegar a influir en los grandes ciclos biogeoquímicos que son vitales para el funcionamiento del planeta, como el del carbono o el del agua. Y es que, nunca se contamina a gusto de todos. Como dice el extravagante grupo musical Ojete Calor: “¡Qué bien, tan mal!”

Plásticos que matan a unos y alimentan a otros

Si en anteriores episodios ecomandangueros vimos cómo las sustancias que liberan los plásticos en contacto con el agua marina pueden dañar a las bacterias que realizan la fotosíntesis en el océano, y por tanto responsables de gran parte del oxígeno que respiramos, hoy veremos cómo la presencia de plásticos también puede estimular el crecimiento de otro tipo de bacterias marinas, en este caso, las que se alimentan de materia orgánica (bacterias heterótrofas).

Este estudio, liderado por Cristina Romera Castillo (ICM-CSIC), se publicó en la prestigiosa revista Nature Communications y fue pionero en identificar cómo las sustancias que liberan los plásticos pueden afectar a los organismos marinos.

Cristina Romera Castillo es investigadora del ICM-CSIC

Así, los investigadores estudiaron si los plásticos que se usan de forma común en envases (polietileno de alta y baja densidad) y bolsas de plástico (polipropileno y polietileno) podían liberar sustancias una vez llegan al mar y si estas sustancias podrían tener algún efecto sobre los microbios marinos.

Uno de los resultados más sorprendentes es que todos estos plásticos son capaces de liberar compuestos de carbono orgánico, que se disuelven durante los primeros días de exposición al agua marina. Además, a través de distintos experimentos, los investigadores lograron demostrar de forma contundente que las bacterias marinas son capaces de alimentarse de estas sustancias solubles liberadas por los plásticos, cuya presencia estimuló el crecimiento de estos microorganismos.

Plásticos flotantes en el océano, arrastrados a una playa. Foto: Bilyjan (pixabay.com)

250.000 millones de toneladas de plástico flotando en el océano

Según los cálculos de estos investigadores, los plásticos que flotan en el océano podrían liberar cada año unas 23.600 toneladas de carbono orgánico que podría alterar las redes tróficas y el ciclo del carbono. En zonas altamente contaminadas por plásticos, estas sustancias podrían suponer hasta el 10% del carbono orgánico disuelto en la primera micro-capa del océano (40 μm), el cual, es una fuente clave de alimento para los microorganismos heterótrofos marinos. Como muestran en este estudio, algunas bacterias marinas pueden consumir hasta un 60% de ese carbono orgánico disuelto durante los primeros cinco días desde su liberación, lo que conllevaría un aumento en número y biomasa de este tipo de bacterias en zonas contaminadas por plásticos. Por tanto, considerando también el efecto negativo sobre las bacterias fotosintéticas, las sustancias liberadas por los plásticos podrían tener importantes consecuencias a nivel global, modificando las redes tróficas marinas y las emisiones de gases de efecto invernadero que se producen en el mar.

Como hemos visto, en el cambio global hay organismos que ganan y otros que pierden. Pero desde luego, no parece muy inteligente esperar a ver qué ocurre con nuestra especie en esta ruleta rusa a nivel planetario. Urge detener esta locura, servida en bandeja de plástico.

Artículo completo:

Romera-Castillo, C., Pinto, M., Langer, T.M., Álvarez-Salgado, X.A., Herndl, G.J. Dissolved organic carbon leaching from plastics stimulates microbial activity in the ocean. Nature Communications, 2018, 9, 1430.

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