Investiga, que no es poco

La reducción del tamaño de los insectos se podría deber al cambio climático

Los insectos son un componente crucial de la maquinaria que sostiene la vida en la Tierra. Expresado en palabras del prestigioso entomólogo estadounidense Edward O. Wilson, son “las pequeñas cosas que hacen funcionar el mundo”. Se trata del grupo de animales más diverso y abundante del planeta, del cual se han descrito cerca de 1 millón de especies. Incluyen organismos que intervienen de manera decisiva en procesos tan importantes como la polinización, el reciclaje de nutrientes, el control de plagas o la fertilización del suelo, además de suponer un recurso alimenticio fundamental para muchos vertebrados. ¡Todo un ejército al servicio de la vida! Por todos esos motivos, resulta esencial preservar la salud y diversidad de sus poblaciones si queremos mantener un planeta habitable para el ser humano.

Ejemplar de abeja del género Lasioglossum spp. Autor: Beatriz Moisset. CC BY-SA 3.0

Adaptarse o morir: cómo los insectos responden a los impactos humanos

Por desgracia, las malas noticias también han llegado a hormigueros y colmenas. Como os contábamos recientemente, muchas poblaciones de insectos están en declive debido a la pérdida de hábitat, el uso de pesticidas o el cambio climático, entre otros motivos.

En algunos casos, este declive se debe a impactos humanos que tienen efectos letales o que causan patologías graves que debilitan el estado de salud de los insectos, como ocurre con la aplicación de pesticidas. Pero, en otras ocasiones, nuestras actividades causan cambios más sutiles y de consecuencias inciertas, como ocurre con el cambio climático. Así, algunas especies pueden responder al incremento de temperaturas migrando a zonas con climas más propicios, adelantando o retrasado su actividad para ajustarla a periodos más benignos o modificando el tamaño y la forma del cuerpo y sus apéndices. Sin embargo, estudiar las respuestas de los insectos al cambio climático no es nada fácil. Por una parte, se trata de un grupo muy diverso y con características biológicas muy distintas. Por otra parte, averiguar si los cambios observados tienen relación con el clima requiere la acumulación de una gran cantidad de datos recogidos durante décadas de manera sistemática, y eso en el caso de los insectos, es complicado.

La reducción del tamaño en las avispas se asocia con el incremento de temperatura

Afortunadamente, el incansable trabajo de algunos naturalistas ha dado como resultado impresionantes colecciones que ahora pueden servir para desentrañar los misterios que esconden los insectos. De esta manera, estas colecciones sirvieron como punto de partida para que un grupo de investigadores, liderados por Carlo Polidori y con presencia de algunos miembros del equipo EcoMandanga, en colaboración con numerosos naturalistas, pudiera estudiar la evolución del tamaño de una especie de avispa con comportamiento social (Dolichovespula sylvestris). Los investigadores midieron el tamaño de cuerpo y alas de más de 200 ejemplares depositados en el Museo Nacional de Ciencias Naturales y en colecciones privadas, los cuales fueron recogidos durante más de 100 años (1904-2013) en distintas localidades de la Península Ibérica.

La avispa Dolichovespula sylvestris. Foto: Sandy Ra. CC BY-SA 3.0

El equipo liderado por Polidori ha encontrado que las avispas actuales son más pequeñas que las que habitaban la Península Ibérica a principios del siglo XX. Durante los últimos 100 años, el tamaño del cuerpo disminuyó un 8,6%, mientras que las alas experimentaron un descenso mayor (-9,5%). Además, los investigadores han comprobado que esta tendencia parece estar asociada al incremento de la temperatura y no a otros factores geográficos, como altitud o latitud, lo que sugiere que el cambio climático podría ser la causa de que las avispas contemporáneas sean más pequeñas. Los autores no descartan que otros procesos encuadrados dentro del cambio global, como variaciones en la productividad de los hábitats o en el tamaño de las presas, hayan podido contribuir a que las avispas encojan durante el siglo XX.

Este tema no es baladí, pues el hecho de que las avispas actuales sean más pequeñas y que esta reducción sea proporcionalmente mayor en las alas, podría reducir las distancias de vuelo y la maniobrabilidad, comprometiendo funciones tan básicas como la alimentación, dispersión y aprovisionamiento de las colonias. Tal y como se ha observado con estas avispas, otros insectos podrían estar cambiando con el incremento de temperatura, lo que puede modificar los mecanismos que sostienen las preciadas funciones que aportan al ser humano.

 

Referencia:

Carlo Polidori, Cayetano Gutiérrez‐Cánovas, Enrique Sánchez, José Tormos, Leopoldo Castro, David Sánchez‐Fernández. 2019. Climate change‐driven body size shrinking in a social wasp. Ecological entomologyhttps://doi.org/10.1111/een.12781.