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La polinización por insectos incrementa la renta de los agricultores

Tal y como ya hemos visto en posts anteriores (ejemplo 1, ejemplo 2, ejemplo 3, ejemplo 4), la intensificación ecológica se presenta como una alternativa prometedora a la agricultura convencional. De un tiempo a esta parte, están apareciendo numerosos estudios que evidencian las ventajas de favorecer a polinizadores, controladores de plagas o microorganismos del suelo para mejorar el rendimiento agrícola, al mismo tiempo que se favorece la biodiversidad. Hoy, desglosaremos un estudio llevado a cabo por investigadores franceses que demuestra que incrementar la abundancia de polinizadores puede reportar a los agricultores un mayor beneficio económico que el obtenido mediante la aplicación de agroquímicos (fertilizantes y plaguicidas).

¿Cómo mejoramos la cosecha? Biodiversidad vs. agroquímicos

Actualmente, la aplicación de agroquímicos es la vía preferida por la mayoría de agricultores para aumentar la producción de las cosechas. Esta opción, ya sea sustentada en la aplicación de fertilizantes que aportan nutrientes (fundamentalmente, nitrógeno, fósforo y potasio), de plaguicidas que reducen los daños causados por plagas (principalmente fungicidas, insecticidas y herbicidas), o bien en ambas conjuntamente, conlleva un elevado gasto económico. Frente a esto, la intensificación ecológica recurre a principios ecológicos para lograr agrosistemas sostenibles con una menor dependencia de los agroquímicos, persiguiendo un balance entre ecología, economía y justicia social. En los últimos tiempos, los científicos vienen demostrando que los cultivos que dependen de organismos polinizadores como muchas especies de abejas, pueden dar mejores cosechas si favorecemos esta fauna auxiliar al aumentar el éxito de la fructificación. Sin embargo, apenas conocemos qué efecto tiene la combinación entre la presencia de polinizadores y la aplicación de agroquímicos sobre la producción de las cosechas y la renta de los agricultores. Por tanto, urge determinar el efecto combinado de ambas estrategias y poder así reconciliar la producción de alimentos con la conservación de la biodiversidad.

Abeja

Abeja de la miel (Apis mellifera) sobre una flor de colza (Brassica napus var. oleracea). Autor: Ivar Leidus, CC BY-SA 4.0, en wikimedia commons.

Precisamente, las sinergias y antagonismos entre fertilizantes, plaguicidas, polinizadores y calidad del suelo en relación a la producción de la cosecha y el beneficio económico final es lo que han cuantificado los investigadores franceses. Para ello, recabaron datos durante varios años en 294 parcelas con cultivo de colza distribuidas por una superficie de unos 450 km2 en el oeste de la zona central de Francia. Los resultados sugieren que ni los insecticidas ni los herbicidas mejoraron significativamente la producción de la cosecha, pero disminuyeron el beneficio económico final dado que su aplicación conlleva importantes gastos. Los fungicidas fueron los únicos agroquímicos con un efecto positivo sobre la producción de la cosecha de colza, pero tampoco incrementaron el beneficio económico por el mismo motivo anteriormente señalado. En cambio, en campos con mayor abundancia de polinizadores se obtuvo una mayor producción que, además, fue acompañada por un mayor beneficio económico (entre un 15 y 40 % mejor). Por tanto, aunque la producción de las cosechas puede ser mejorada mediante un incremento del uso de agroquímicos o mediante una mayor presencia de polinizadores, el beneficio económico solo mejora en el último caso.

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Cultivo de colza (Brasicca napus var. oleracea). Autor: 0x010C – Own work, CC BY-SA 4.0, en wikimedia commons.

Los efectos positivos de la biodiversidad dependen del contexto

Más allá de estos resultados, los investigadores enumeran una serie de condicionantes que ayudan a contextualizar correctamente las conclusiones del estudio. Por ejemplo, se sabe que la colza es un cultivo particularmente favorecido por la abundancia de polinizadores, mientras que otros cultivos con menor dependencia de estos animales podrían verse menos beneficiados por su presencia. Por otro lado, también apuntan la necesidad de llevar a cabo estudios similares en otras zonas, que incluyan suelos pobres y ricos en nutrientes, donde la aplicación de fertilizantes pueda ser más determinante. En cuanto al papel que puede jugar el área de estudio, los autores reconocen que la abundancia de plagas en la zona donde llevaron a cabo su investigación es muy baja, donde solo se contabilizaron 6 especies de invertebrados considerados como plagas agrícolas frente a las más de 20 detectadas en otras zonas, como Alemania o Estonia. Además, también resaltan que el área de estudio es particularmente rica en organismos polinizadores, habiéndose contabilizado más de 250 especies diferentes, lo que también es determinante a la hora de explicar los resultados. En cuanto al cálculo de los beneficios, es importante destacar que el estudio asume un coste cero por la presencia de polinizadores al existir actividad apícola en la zona (las abejas domésticas fueron el polinizador dominante). En algunas regiones, los agricultores asumen el coste del alquiler de colmenas y así, por ejemplo, el coste de la polinización de manzanos está en torno a los 40 euros por colmena. Asumiendo los mismos costes para la polinización de la colza, los investigadores calculan que el beneficio económico sería todavía entre un 4 y 25 % superior con 2 colmenas por hectárea. Por último, los autores llaman la atención sobre la necesidad de recabar información más detallada sobre el efecto del uso de plaguicidas en la abundancia de polinizadores: ¿Qué parte de los efectos negativos está directamente asociada con el uso de insecticidas (es decir, relacionada con mortalidad directa o empeoramiento de su salud y por tanto de su eficiencia), y qué parte es consecuencia del uso de herbicidas y la disminución de los recursos florales? Desde luego, comprender de manera más profunda este efecto tiene un gran interés para promover eficientemente las soluciones basadas en la naturaleza.

Como conclusión, los autores apuntan que estas nuevas estrategias agrícolas deben ser valoradas de cara a obtener una producción sostenible que reduzca la dependencia del uso de agroquímicos. El estudio sugiere que la intensificación ecológica mediante la promoción de soluciones basadas en la naturaleza, puede ser una alternativa a la agricultura tradicional. Así, a través de un ensayo de campo a gran escala, los resultados del estudio muestran un efecto positivo sobre la producción agrícola, la renta de los agricultores y el medio ambiente. Por tanto, y teniendo en cuenta las cautelas apuntadas por los investigadores, estos resultados contradicen el argumento dominante sobre el dilema entre la producción de alimentos y la conservación de la biodiversidad, y muestran que las soluciones basadas en la naturaleza pueden constituir una estrategia “win-win” sobre la cual merece la pena redoblar el esfuerzo investigador.

Artículo completo:

Catarino R, Bretagnolle V, Perrot T, Vialloux F & Gaba S. 2019. Bee pollination outperforms pesticides for oilseed crop production and profitability. Proceedings of the Royal Society B, 286: 20191550. doi: 10.1098/rspb.2019.1550