Investiga, que no es poco

“Perro no come perro” II: el papel crucial de los insectos en la eliminación de cadáveres

En una entrada anterior, os contamos cómo “perro no come perro”: los mamíferos con hábitos carroñeros evitan consumir los cadáveres de otros mamíferos carnívoros, sobre todo si son de su misma especie. ¿La razón? Disminuir la probabilidad de contraer enfermedades causadas por patógenos que tienden a infectar a especies cercanas evolutivamente, es decir, que descienden de ancestros comunes recientes, como por ejemplo el lobo y el zorro. Hoy vamos a mostraros la segunda parte de esta historia a través de un artículo publicado recientemente en la revista Plos One. En él, sus autores muestran por primera vez cómo ciertos insectos complementan a los vertebrados en el aprovechamiento de un recurso tan valioso como son las carroñas, en particular, los cadáveres de mamíferos carnívoros silvestres, de manera que en la naturaleza nada suponga un residuo y sí un subproducto aprovechable.

Cadáveres de vertebrados: detonante de una explosión de vida

Tras constatar que los mamíferos carroñeros tienden a evitar los cadáveres de su misma especie o especies cercanas evolutivamente, un equipo multidisciplinar de investigadores españoles se propuso averiguar cómo aprovechan el resto de especies, en particular, los insectos, la excelente oportunidad que brinda este tipo de recurso. Apoyándose en cámaras automáticas de fototrampeo que se disparan al detectar movimiento, han monitorizado durante varios meses 20 cadáveres de zorro localizados en dos áreas montañosas de la Región de Murcia. Este seguimiento se ha complementado con visitas frecuentes a los puntos de estudio para registrar la dinámica temporal de la comunidad de invertebrados que aparecen en las carroñas.

2016-02-01 11.57.45

Uno de los cadáveres de zorro común (Vulpes vulpes) usados en el experimento. Autor: Daniel Martín Vega.

Los resultados del trabajo muestran que, si bien las cámaras han podido detectar la presencia de varias especies de carroñeros vertebrados como el zorro, la garduña o el jabalí, solo el águila real ha consumido parcialmente uno de los cadáveres. Por otro lado, esta investigación constata cómo el hecho de que los carroñeros vertebrados tiendan a desestimar este recurso permite que sea colonizado por una comunidad de insectos muy diversa, alcanzando el listado final las 19 familias de dípteros (moscas), coleópteros (escarabajos) e himenópteros (avispas y hormigas). Dentro de dicha comunidad, encontramos especies necrófagas, básicamente moscas y escarabajos que se alimentan exclusivamente de carroña, y omnívoras, que presentan una dieta variada incluyendo el consumo ocasional de carroña, como es el caso de las hormigas. Además, atraídos por la comunidad necrófaga también aparecen depredadores necrófilos y parasitoides, entre los cuales destacan escarabajos y avispas que comen o parasitan a los insectos necrófagos, alimentándose de sus larvas y huevos o parasitando a las pupas -fase intermedia en la que ocurre la metamorfosis de larva a adulto- causándoles, eventualmente, la muerte.

DSC03177

Sobre los cadáveres tiene lugar una explosión de vida protagonizada en gran medida por larvas de moscas (orden Diptera). Autor: Zebensui Morales Reyes.

Insectos necrófagos y necrófilos: una maquinaria de reciclaje precisa, compleja e incansable

Todos estos organismos establecen relaciones muy complejas entre ellos, de manera que van apareciendo sobre los cadáveres de manera progresiva para aprovechar los recursos que se van generando. ¡Estamos ante una máquina de reciclaje de nutrientes perfectamente engranada! Los dípteros suelen ser los primeros en llegar y colonizar los cadáveres, predominando las moscas verdes o azules. Los coleópteros son el grupo más diverso, con representantes de hasta 7 familias. Por ejemplo, son muy habituales los sílfidos o “escarabajos enterradores”, un grupo de colonizadores secundarios que llegan a los cadáveres hasta dos semanas después de su muerte. También podemos encontrar a histéridos y estafilínidos, que acuden ante la explosión de vida que surge alrededor de la muerte, para depredar o parasitar sobre huevos, larvas y pupas de otros insectos. Por último, durante las etapas avanzadas de descomposición de los cadáveres, aparecen escarabajos que se alimentan de restos de piel y otros tejidos secos: los derméstidos. Además de moscas y escarabajos, entre la fauna que aprovecha las carroñas también encontramos himenópteros como la avispa común, varias especies de hormigas y una especie de avispa parasitoide.

DSC03228

Escarabajo enterrador (orden Coleoptera, familia Silphidae). Autor: Zebensui Morales Reyes.

Conservar ecosistemas diversos y saludables, con todas sus piezas, garantiza que se pueda aprovechar cada recurso de manera eficiente. En este caso, los insectos necrófagos y necrófilos constituyen los engranajes de una máquina que funciona de manera precisa, en un proceso eternamente cíclico, para que en la naturaleza no existan residuos: el “producto de desecho” de una etapa es el “combustible” de la siguiente. Así pues, ante el creciente número de evidencias sobre el dramático declive que están sufriendo los insectos a nivel global, este estudio constituye un claro ejemplo sobre cómo la pérdida de biodiversidad puede reducir el bienestar humano a través de la erosión de servicios ecosistémicos tan importantes como la eliminación de cadáveres en el medio natural, proceso que, entre otras cosas, resulta fundamental para minimizar la probabilidad de transmisión de enfermedades.

Artículo completo

Muñoz-Lozano C, Martín-Vega D, Martínez-Carrasco C, Sánchez-Zapata JA, Morales-Reyes Z, Gonzálvez M & Moleón M (2019) Avoidance of carnivore carcasses by vertebrate scavengers enables colonization by a diverse community of carrion insects. PLOS ONE 14 (8): e0221890. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0221890