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Potencial productivo de la agricultura urbana y riesgos para la salud

Hoy os invitamos a reflexionar sobre el potencial de las zonas urbanas para producir un porcentaje importante de la fruta y verdura que consumimos con vistas a mejorar la sostenibilidad de la producción de alimentos. Para ello, nos apoyaremos en dos estudios publicados recientemente en las revistas Nature Food y Scientific Reports.

¡Pero cuidado! La baja productividad de algunos huertos y la creciente contaminación en las ciudades hacen que tengamos que ser cuidadosos a la hora de seleccionar zonas aptas para el cultivo urbano y tengamos que optimizar su gestión, de manera que el consumo de estos alimentos sea seguro para nuestra salud.

El potencial productivo de los huertos urbanos

Según el primer estudio, cultivando tan solo el 10% de las zonas verdes ubicadas en núcleos urbanos podríamos obtener hasta el 15% del consumo diario recomendado de verduras. Estos resultados provienen de un estudio realizado en la ciudad de Sheffield, Reino Unido, con 585.000 habitantes, donde los investigadores analizaron la idoneidad de parques y jardines (comunes y privados) para producir alimentos. También estudiaron el potencial de cultivos hidropónicos (sin suelo) y aquapónicos (sin suelo y en combinación con acuicultura) en terrazas y techos de casas de esta ciudad inglesa.

Huertos urbano en Valencia. Foto: Tano Gutiérrez.

Pero, ojo, según el segundo estudio, estas cifras podrían mejorarse. Con una optimización del cultivo urbano existente, podríamos obtener hasta la mitad de las verduras y frutas que deberíamos consumir al día. Los investigadores han analizado las superficies usadas actualmente para la producción agrícola urbana en tres núcleos urbanos de Reino Unido. Los autores observan que uno de los factores que limita la producción es la escasa utilización de los espacios actuales dedicados al cultivo urbano. El estudio muestra que de las parcelas de cultivo en jardines tan solo usan 2% de su superficie actual para cultivos, mientras que solo el 52% de la superficie destinada a huertos urbanos se encuentra cultivada. Los autores afirman que, manteniendo la misma superficie de cultivo, pero intensificando el aprovechamiento, se podría optimizar la producción si la proporción de terreno cultivado en jardines privados aumentara hasta el 30% en jardines y hasta el 75% en huertos urbanos, pudiendo en el mejor escenario, cubrir hasta la mitad de la demanda de frutas y verduras de la propia localidad.

En conjunto, los autores demuestran que con una optimización de los espacios urbanos aptos para la agricultura podríamos producir una cantidad substancial de alimento, lo cual ayudaría a mitigar la presión sobre otras zonas donde la expansión agrícola está produciendo graves impactos para la biodiversidad y sobre recursos tan preciados como suelo y agua, cuya disponibilidad es necesaria garantizar ante una población creciente (estudio).

También es importante destacar los beneficios que aportaría a la seguridad alimentaria una provisión local de alimentos, sobre todo en situaciones de desabastecimiento por causas de  máxima actualidad como epidemias o conflictos bélicos. Por ejemplo, en Reino Unido, después de la Segunda Guerra Mundial el gobierno británico activó el programa ‘Dig for Victory’ para fomentar el cultivo urbano que pudiera paliar la falta de alimento. En la actualidad, los núcleos urbanos son extremadamente vulnerables al desabastecimiento ya que la producción se realiza en zonas rurales, siendo los huertos urbanos una opción excelente para asegurar de provisión de alimento.

Limitaciones y riesgos de la agricultura urbana

Como hemos visto, un mayor desarrollo de la agricultura urbana podría aumentar la seguridad y soberanía alimentaria en núcleos urbanos, disminuir la necesidad de transporte – y por tanto las emisiones de CO2 –  y aumentar el bienestar de la población a través de una mayor interacción social y con la naturaleza. Sin embargo, el cultivo urbano también tiene sus limitaciones.

Como os mostramos hace un tiempo, la productividad de los huertos urbanos puede disminuir si no se gestionan adecuadamente, y resultar en una mayor necesidad de insumos y unos costes de producción altos, lo que dificultaría mucho su implementación a nivel comercial.

Por otra parte, el potencial de la agricultura urbana se enfrenta a otro peligro no tan evidente: la creciente contaminación de los entornos urbanos como consecuencia del tráfico. Algunos estudios han demostrado que las verduras cultivadas en huertos urbanos expuestos al tráfico intenso contienen niveles de metales pesados por encima de lo permitido (estudios en Sevilla, Berlín y Bolonia).

Por lo tanto, sería necesario realizar estudios previos que garanticen la idoneidad de la zona de cultivo (estudio) y, todavía mejor, reducir el tráfico y la contaminación en los entornos urbanos, no solo para favorecer la agricultura urbana, sino también para disminuir el riesgo de mortandad directa de los ciudadanos y para mejorar su salud (estudio).

Referencias:

Edmondson, J.L., Cunningham, H., Densley Tingley, D.O. et al. The hidden potential of urban horticulture. Nat Food 1, 155–159 (2020). doi.org/10.1038/s43016-020-0045-6

D.R. Grafius, D.R, Edmondson, J.L., Norton, B.A., Clark R.,Mears, M. Leake, J.R., Corstanje, R.  Harris, J.A. & P.H. Warren. 2020. Estimating food production in an urban landscape. Scientific Reports 10, 5141 (2020). https://doi.org/10.1038/s41598-020-62126-4