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La era de la estabilidad se ha acabado: el coronavirus es solo el principio

Recientemente, el investigador (Universidad de Lund, Suecia) escribía para la web The Conversation un artículo titulado “The age of stability is over, and coronavirus is just the beginning”. En él, nos alerta de que el coronavirus es solamente el principio de una era que estará marcada por la inestabilidad como consecuencia del cambio global. Dado el gran interés que, en nuestra opinión, tiene dicho texto, hemos decidido traducirlo al castellano dándole un toque ecomandanguero, con el objetivo de que el mensaje llegue al mayor número de personas posible. ¡Comenzamos!

La era de la estabilidad se ha acabado: ¡el coronavirus es solo el principio!

Durante los últimos 10.000 años, la humanidad ha disfrutado de un clima bastante estable que ha permitido que florezcan distintas civilizaciones. Sin embargo, la mayor parte de nuestra historia como especie ha transcurrido entre largas edades de hielo alternadas con periodos cálidos y templados de menor duración, siendo las transición entre estas épocas especialmente caóticas.

Hace 10.000 años, nuestro planeta entró repentinamente en un periodo de estabilidad climática como nunca antes había experimentado la humanidad. Sin embargo, debido al incremento en las emisiones de dióxido de carbono y otros gases de efecto invernadero asociados a la actividad humana, este periodo de estabilidad está llegando a su fin.

Esta pérdida de estabilidad podría ser desastrosa. Si la pandemia desatada por el coronavirus puede enseñarnos algo sobre la crisis climática, es precisamente que nuestra economía moderna e interconectada a escala global es mucho más vulnerable de lo que habíamos pensado, por lo que debemos prepararnos urgentemente para poder resistir y recuperarnos ante eventos climáticos impredecibles.

Después de todo, la estabilidad climática conforma la base de la civilización moderna. Por ejemplo, cerca de la mitad de la humanidad depende de las lluvias monzónicas para sacar adelante los cultivos. Numerosas plantas necesitan ciertas variaciones de temperatura a lo largo del año para producir una cosecha estable y, además, las temperaturas excesivas pueden dañar enormemente estos cultivos. Dependemos de los glaciares intactos y suelos forestales sanos para almacenar el agua durante la estación seca o periodos de sequía. Además, las lluvias torrenciales pueden liquidar las infraestructuras de regiones enteras en horas.

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Los eventos climáticos extremos como las lluvias torrenciales se están viendo agravados por el cambio climático. Autor: Kelly Sikkema on Unsplash.

Estos son los tipos de impactos que esperamos del cambio climático, pues han sido ampliamente estudiados por el Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC). Sin embargo, los mayores riesgos pueden venir del inesperado caos climático asociado a estos eventos.

Olas de calor extremas recurrentes

En 2018, una ola de calor y una sequía prolongada golpearon el oeste y norte de Europa, diezmando la mayor parte de la cosecha de patata en esta zona. Las temperaturas en mi Alemania natal alcanzaron cifras récord en un verano más seco y caluroso que en muchas partes del Mediterráneo. Los modelos climáticos habían pronosticado que los mayores incrementos de temperatura ocurrirían en Grecia, Turquía y Ucrania, por lo que el hecho de que se diera de una ola de calor parecía altamente improbable en Alemania.

Apenas un año después, en 2019, el oeste de Europa fue sacudido por otra ola de calor “imposible”. En Alemania, con las temperaturas alcanzando los 40 ºC, se batió dos veces el nuevo récord, establecido justo el año anterior. Incluso en Holanda, conocida por su refrescante brisa marítima veraniega, las temperaturas máximas sobrepasaron unos asfixiantes 39 ºC.

Inmensos incendios forestales décadas antes de lo previsto

Una gran parte de los bosques australianos se concentran en el sureste del país. Este valioso ecosistema está evolutivamente adaptado al fuego, dados los incendios frecuentes a los que se ve sometido de manera natural. Durante estos incendios “naturales”, se estima que solamente el 1-2% del bosque es consumido por las llamas.

Los modelos climáticos y de fuegos incontroladosincluyendo uno que hice yo mismo – predecían un fuerte incremento de los incendios forestales en el sureste de Australia. Pero según estos modelos, este fenómeno debía ocurrir a finales del siglo XXI. Por lo tanto, no se contemplaba que estos “megafuegos” pudieran barrer el 20% de estos bosques tan pronto como 2020.

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Los incendios forestales han aumentado su severidad y frecuencia en las últimas décadas. Autor: Marcus Kauffman on Unsplash.

Las langostas y la crisis climática

A largo plazo, el IPCC predice caídas mayores del 10% en el rendimiento de las cosechas, pero hasta la fecha ha ignorado la posibilidad de una explosión a gran escala de plagas agrícolas, que pueden devastar cosechas enteras.

A finales de 2019 y principios de 2020, la Península Arábiga experimentó un periodo mucho más húmedo de lo normal, probablemente debido al calentamiento de los océanos. Esto creó las condiciones ideales para la explosión de una plaga de langostas del desierto. A este inusual evento le siguió una tormenta que transportó el grueso de la plaga de langostas (cientos de billones de individuos) al Este de África, convirtiéndose en la peor plaga agrícola de Kenia en más de 70 años. Actualmente, nos encontramos al inicio de la estación lluviosa, con las semillas sembradas para la siguiente campaña, por lo que existe un gran miedo a que estas condiciones permitan una amplia reproducción de langostas, fraguándose una segunda oleada que podría ser incluso peor que la primera.

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Billones de individuos de langostas (responsables de una de las peores plagas agrícolas) en movimiento. Autor: CSIRO Creative Commons Atribución 3.0 Unported.

Los científicos y las predicciones climáticas se suelen centrar en cambios lentos, pero conforme el clima se vuelve más caótico, es extremadamente difícil predecir las consecuencias con modelos climáticos. Tenemos un conocimiento superficial de lo vulnerables que somos al caos climático y a los imprevisibles eventos e impactos asociados al mismo.

En lugar de mirar el problema del cambio climático como una cuestión a largo plazo tal y como se ha venido haciendo hasta ahora, necesitamos empezar a centrarnos en qué podría ocurrir mañana o el próximo año. Para dar este paso, debemos conocer mejor, valorar y reconocer la vulnerabilidad de la sociedad actual, convirtiendo la búsqueda de soluciones en una prioridad para la humanidad.

Artículo original:

https://theconversation.com/the-age-of-stability-is-over-and-coronavirus-is-just-the-beginning-136380

** es investigador en el departamento de Ciencias de la Física, Geografía y Ecosistemas de la Universidad de Lund, Suecia.