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Pablo Farinós: “Cuentos infantiles para aprender a enseñar la naturaleza”

Hoy hablaremos de un libro de cuentos que pretende ayudar a que los futuros maestros aprendan a enseñar y valorar nuestro patrimonio natural. La obra, Cuentos Ambientales, Ecopedagogía a través del cuento en el aula de educación infantil y educación primaria, ha sido coordinada por Pablo Farinós Celdrán, profesor en ISEN de los Grados en Educación Infantil y Primaria, quien nos cuenta de primera mano cómo surgió esta idea.

Pablo es Doctor en ecología por la Universidad de Murcia, donde trabajó estudiando las aves acuáticas del entorno del Mar Menor. Animado por su pasión por la naturaleza y por el deber de concienciar a las generaciones presentes y futuras sobre la importancia de valorar y preservar nuestro entorno, Pablo ha impulsado una obra llena de cariño, ilusión y de todas las riquezas naturales que pueblan los paisajes de la Región de Murcia. Desde luego, una gran herramienta educativa para cualquier maestro, y especialmente para los de dicha Región.

Pablo Farinós Celdrán, profesor de ISEN y coordinador de la obra. Foto: Tano Gutiérrez.

Con todos vosotros, ¡Pablo Farinós!

Hola Pablo. Bienvenido a Ecomandanga ¿Cómo surge la idea de hacer este libro?

Cuando das clase en los dos últimos cursos de magisterio te das cuenta de que hay una gran carencia en relación al conocimiento que tienen los alumnos sobre temas ambientales, especialmente de aquellos relacionados con su contexto local. Un futuro maestro tiene muy claros los problemas que tiene el oso polar, el oso panda, el koala o el elefante africano, porque son los temas que se han trabajado siempre, pero desconoce los problemas ambientales de su zona. Eso constituye un gran obstáculo. Los alumnos de magisterio tampoco saben qué animales o plantas tenemos en la Región. Se sorprenden mucho cuando dices que en nuestra Región hay águilas, delfines o tortugas terrestres, por poner un ejemplo. Si vas a ser maestro de primaria y no conoces la biodiversidad que habita a tu alrededor ni las amenazas que sufre, es imposible concienciar a tus alumnos sobre esa problemática.

Portada del libro de cuentos. Imagen: ISEN, Eduque.

¿Piensas que hay una sensación generalizada de que la Región de Murcia es un sitio pobre en vida y biodiversidad?

Totalmente. De ahí, la expresión típica: Murcia es un secarral. Y secarral es sinónimo de yermo, sin vida [nada más lejos de la realidad, comentamos, mientras Pablo me explica cómo tratan este tema en el prólogo del libro]. Reitero: la noción general que tiene la mayoría de gente sobre nuestro contexto regional es que somos una zona pobre en biodiversidad. Esto confluye con la filosofía tradicional de magisterio, que pone el foco en aprender a enseñar. En otras palabras, se tiene que dotar al futuro maestro de herramientas y metodologías para enseñar, y no tanto del conocimiento de lo que se enseña. El problema es que si tienes carencias importantes en una temática, la manera en la que la enseñas va a ser radicalmente distinta. Al igual que un maestro que enseñe matemáticas tiene que saber unos mínimos de números y operaciones, un maestro que enseñe conocimiento del medio tiene que tener unos conocimientos básicos sobre naturaleza, especialmente del contexto regional, que es lo más tangible y cercano. Desafortunadamente, aprendemos a base de desgracias. Ahora, por ejemplo, la gente está mucho más concienciada por la problemática ambiental del Mar Menor y los impactos de la agricultura. Pero cuando esto ocurre así, indica que estamos llegando demasiado tarde.

Pese a la aridez de sus paisajes, la Región de Murcia alberga una gran biodiversidad. En la foto, Calblanque. Foto: nanosanchez (dominio público).

Por lo que veo, estos cuentos surgen con una doble intención: formar a los maestros y también crear un recurso educativo que llegue a los niños, ¿cierto?

Efectivamente. El libro es una herramienta didáctica, tanto para futuros maestros como para los niños. Consta de 9 cuentos que son recursos didácticos encaminados a cubrir distintos aspectos. Cada cuento constituye un capítulo dirigido a un nivel educativo distinto, desde infantil a primaria – niños de 3 a 11 años – y trata sobre un animal emblemático de nuestra Región, con una problemática ambiental asociada a cada especie. Los primeros cuentos, que están orientados a niños más pequeños, tratan problemas y conceptos más sencillos. Conforme avanza el libro, va creciendo la complejidad y la  profundidad de las temáticas a medida que también evoluciona la mente de los niños. Así que, de forma ideal, si un colegio usara este libro, los niños tienen la posibilidad de trabajar con un cuento en cada curso. De esta manera, cuando termine su etapa educativa básica, podrían tener, al menos, una noción de las principales problemáticas ambientales que ocurren en los paisajes de su región. Y, como ventaja añadida, tenemos que considerar que muchas de estas temáticas son extrapolables a muchas otras regiones del mundo, por lo que estamos enseñando problemas globales a través de un ejemplo local, mucho más tangible, y además a través de cuentos que siempre resultan atractivos para los pequeños.

¿Cómo podría un maestro incorporar estos materiales en sus clases?

Además del libro de cuentos, vimos la necesidad de hacer también un libro para el maestro, donde explicamos cómo se pueden implementar los cuentos en clase. Es decir, proporcionamos una propuesta educativa para cada cuento, con un contexto curricular y unas actividades de enfoque constructivista, como juegos de simulación, investigación o teatralización.

Además, los cuentos tratan temas transversales más allá del medio ambiente. Por ejemplo, en el capítulo orientado a niños de cuatro años, se trabaja con el búho real y los problemas con los tendidos eléctricos, también se trabajan la noche y los miedos a la noche, que empiezan a surgir en estas edades, o la electricidad y la energía.

Portada del libro para el maestro. Imagen: ISEN, Eduque.

¿Cómo fue el desarrollo del libro?

La idea surge en las prácticas con los alumnos de magisterio, donde empezamos a trabajar con cuentos para niños, y poco a poco la propuesta fue adquiriendo cuerpo. Cuando ya nos decidimos a hacer un libro, formamos un equipo interdisciplinar de profesores, cubriendo áreas diversas, desde ciencias hasta lengua y arte [al hilo de esta cuestión, comento con Pablo lo bonito y atractivo que es el libro gracias a sus numerosas ilustraciones].

El carácter innovador del libro también reside en que sirva de aprendizaje para los estudiantes de magisterio. Es decir, que la parte creativa del libro estuviera desarrollada por los estudiantes, y que los profesores coordinaran y orientaran el desarrollo del libro. Además, también formamos a los alumnos en talleres de escritura.

Por lo que veo, se trata de exprimir al máximo unas prácticas de la carrera y obtener un producto de gran valía

La idea era olvidarse un poco de las presiones de las calificaciones y el calendario, y desarrollar un enfoque mucho más creativo, colaborativo y proactivo. Cada cuento lo desarrolló una pareja de alumnos – un total de 18. No sé si será cosa del destino, pero cuando lancé la propuesta, se interesaron 18 alumnos, 6 de infantil y 12 de primaria [cuenta Pablo de manera sonriente y apasionada]. Eso fue un gran indicador de que íbamos por buen camino. Tras unas primeras reuniones donde discutimos las posibles temáticas para cada capítulo, cada pareja de autores comenzó a desarrollar los cuentos en función de sus afinidades. Además del cuento, cada pareja de alumnos también desarrolló la propuesta pedagógica asociada, para facilitar el trabajo del maestro en el aula. Después, los profesores nos encargamos de revisar y maquetar todo el material y, Miguel Alemán, el profesor de educación artística, se encargó de hacer las maravillosas ilustraciones del libro, dándole vida a personajes e historias.

Tiene que ser complicado hacer cuentos ambientales que conecten con lectores de tan corta edad ¿cómo lo hicisteis?

La clave es buscar un conector entre el animal protagonista de cada cuento y el lector. Una opción sería humanizar a los animales que aparecen en cada capítulo. Sin embargo, humanizar a árboles o animales puede llevar a los niños a generar concepciones erróneas, porque los árboles no tienen ojos ni brazos. Este es un debate activo en pedagogía, y aunque es cierto que a determinadas edades y circunstancias podría ser interesante, actualmente se está abogando por no humanizar a los personajes que representan plantas o animales en los materiales educativos. Por tanto, decidimos integrar, como coprotagonistas de los cuentos, a unos niños. Una vez que tienes ese conector a través de personajes humanos, puedes explicar todo a través de sus sentidos, lo cual genera empatía en los lectores sin distorsionar la visión de la naturaleza.

¿Cómo son esos personajes?

Las historias están protagonizadas por tres niños que estudian en Cartagena, que van creciendo a lo largo de los cuentos de la misma manera que lo hace el lector – desde infantil hasta sexto de primaria –, lo cual hace que el lector pueda vivir el cuento de manera más íntima y cercana. Cada año se reencuentran con Vega, Kevin y Guille (los protagonistas de los cuentos), que nos enseñan un nuevo animal y lugar de la Región en cada cuento. Además, estos tres personajes también nos sirven para tratar aspectos sociales y de diversidad étnica. Guille es un niño caucásico de una familia de clase media-alta, Kevin es un hijo de inmigrantes de Ecuador y Vega es de familia gitana. Los niños tienen personalidades distintas, lo que ayuda a dar matices y realismo a las historias. Vega es la líder del grupo, muy echada para adelante; Guille es el más tranquilo, lector – quizás el clásico “empollón”; mientras, Kevin es el más gracioso y dicharachero – la alegría del grupo. Estos personajes permiten hacer un trabajo de educación emocional con el lector. Los niños pueden identificar emociones a través de las relaciones y problemas que tienen estos niños. Además, hay una ventaja añadida en el uso de estos personajes, y es que nos pueden ayudar a hilar la historia ambiental con futuros cuentos que traten otras temáticas, como educación sexual o historia.

Pablo Farinós en la entrada a ISEN. Foto: Tano Gutiérrez

Imaginemos que un maestro quiere el libro ¿cómo lo podría conseguir?

A través de Eduque, un sello de la editorial cartagenera Balduque. Así que, cualquier persona que desee comprar el libro en formato físico, simplemente tiene que pedirlo por internet a esta editorial.

¿Cuál es el futuro del libro?

Mi sueño sería que el libro estuviera en cada colegio de la Región, e incluso en otros más allá fuera de ella. Aunque la idea del libro no era hacer negocio, con la primera tirada se ha recuperado más de la mitad de la inversión inicial que realizó ISEN. Estoy trabajando para lanzar una segunda edición de unas 1000 copias, aunque todavía no he encontrado una manera de financiarlo [así que, si alguien se anima…].

Muchas gracias, Pablo, por la entrevista y, sobre todo, por esta gran obra. Esperemos que llegue algún día a todos los niños de la Región

 ¿Cómo es Pablo?

  • Una comida: Siento ser tan insostenible, pero un buen bocata de carne empanada, queso y tomate. Y de postre un batido de plátano y fresas.
  • Ciudad favorita: Depende de para hacer qué, pero, en general, las ciudades no me gustan demasiado.
  • Un paisaje: Cualquiera de las sierras costeras mediterráneas.
  • Un olor: Pues es un poco empalagoso, pero me gusta el olor a vainilla.
  • Un disco / canción: Difícil, pero tendré que quedarme con Alive, de Pearl Jam.
  • Algo que eches de menos: La inocencia de la infancia.
  • Un recuerdo de la infancia: Correr y saltar por las escolleras del muelle de la Curra tras salir del colegio.
  • Un miedo: La pérdida, en general.
  • Una preocupación: ¿Ambiental o social? El cambio global y las desigualdades económicas y de recursos.
  • Una frase/cita: Piensa globalmente, actúa localmente.