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Cuando 1+1 no es igual a 2: la clave para mejorar la salud de los ríos y lagos europeos

Hoy os traemos un estudio publicado recientemente en la revista Nature Ecology & Evolution que nos muestra qué ocurre en ríos y lagos cuando estos sufren varios impactos ecológicos simultáneos y propone posibles estrategias para mejorar el estado ecológico de las masas de agua europeas. Hoy veremos que 1+1 no siempre suman 2.

Cuando 1+1 no suman 2

Aunque desde el punto de vista matemático 1+1 es igual a 2, en ecología, como en la vida misma, podemos encontrar otro tipo de respuestas. Se llaman interacciones y pueden dar lugar a resultados inesperados, muchas veces catastróficos. Un ejemplo sencillo sería lo mal que sienta mezclar distintas bebidas alcohólicas – interacción entre ellas –. Otro ejemplo sería cómo algunas enfermedades, como la COVID19, causan daños mucho más graves a personas que anteriormente padecían dolencias cardiovasculares o respiratorias – en este caso, la infección por COVID19 interacciona negativamente con la presencia de una patología previa.

Volviendo al mundo de la ecología, nuestros ríos y lagos también pueden ser objeto de más de un impacto, lo que complica el mantenimiento de su buena salud. Muchos de los ríos y lagos europeos se encuentran contaminados por un exceso de nutrientes (nitratos y fosfatos, principalmente) o afectados por la sobre-explotación de aguas – concretamente, el 50%, de las aguas europeas están degradadas. Por desgracia, no acaba ahí la cosa, ya que a las amenazas ya existentes se han venido sumando en los últimos años nuevas presiones como el incremento de temperatura y la reducción de caudal como resultado del cambio climático, el aumento de microplásticos o la expansión de especies invasoras. Estamos ante un cóctel nada bueno para estos ecosistemas, resultando especialmente dañino para los servicios que nos ofrecen, como el aprovisionamiento de agua dulce, el turismo de naturaleza o la felicidad que aportan un baño en un paraje idílico o un paseo por la ribera de un río.

La mitad de las aguas continentales europeas se encuentran degradadas por los impactos humanos. En la foto, el río Segura en su entrada al embalse de la Fuensanta. Foto: Tano Gutiérrez.

Un cóctel explosivo para las aguas europeas

Ante este panorama, un equipo internacional de investigadores asociados al proyecto europeo MARS, liderados por Sebastian Birk (Universidad Duisburg-Essen, Alemania), ha analizado una serie de ecosistemas acuáticos europeos sometidos a 2 impactos simultáneos para identificar aquellas combinaciones que tenemos que evitar si queremos evitar su degradación. Los datos muestran que en un 33% de los casos estas mezclas dan lugar a interacciones ecológicas relevantes, es decir, que su efecto final no es tipo “1+1=2”. En algunos casos, ambos impactos se retroalimentaban dando lugar a situaciones altamente negativas (digamos que 1+1 daba como resultado mucho más que 2) que requieren de una acción inmediata y conjunta. Otro dato importante es que la contaminación por nutrientes sigue siendo la gran asignatura pendiente de los lagos europeos. Afortunadamente, estos ecosistemas por lo general no respondieron de forma negativa a la presencia de otros factores de impacto. Por lo tanto, priorizar una estrategia encaminada únicamente a lograr un control más estricto de los nutrientes podría mejorar mucho la calidad ecológica de los lagos europeos – pensemos en nuestro cercano y maltrecho Mar Menor.

Río mediterraneo altemente impactado por contaminación difusa y alteraciones en su cauce. Foto: Tano Gutiérrez.

Los ríos en cambio presentan una situación algo más compleja que requería de una acción específica y conjunta en función de la pareja de impactos estudiada. Desde luego, esto no son buenas noticias, ya que un 43% de los ríos europeos sufre dos o más impactos, entre los que destacan la contaminación difusa por nutrientes y otros tóxicos y la alteración de los caudales y la naturalidad de los cauces. Esto es especialmente importante en áreas como la Península Ibérica que están sometidas a un fuerte impacto humano desde tiempos inmemoriales, y donde la presencia de tóxicos se une a la sobreexplotación de las aguas y el cambio climático, deteriorando gravemente la salud de muchos de nuestros ríos.

Aunque queda mucho trabajo por hacer, este estudio supone un gran avance en la gestión de las aguas europeas y en la identificación de los impactos que deben de ser mitigados de manera prioritaria. En este sentido, el estudio destaca la importancia de reducir los niveles de nutrientes en las aguas dulces europeas y la importancia de mantener un caudal suficiente en ríos. La presencia de un caudal suficiente es esencial para fomentar la capacidad de autodepurativa de los ríos, la cual, a su vez, permite hacer frente a la presencia de otros impactos, como por el ejemplo el derivado del cambio climático.

Artículo completo:

Birk, S., et al. (2020). Impacts of multiple stressors on freshwater biota across scales and ecosystems. Nature Ecology & Evolution. https://doi.org/10.1038/s41559-020-1216-4