Investiga, que no es poco

El lucrativo comercio de especies exóticas y su conexión con las invasiones biológicas

Aquí os presentamos el primer resumen de este número especial sobre invasiones biológicas, el cual hace referencia a un estudio publicado en la revista Ardeola. En él, sus autores muestran cómo el comercio internacional legal de especies ha jugado un papel fundamental para el establecimiento de poblaciones silvestres de dos especies de cotorra en España.

Estas especies de loros pueden llegar a causar impactos de gran relevancia en sus hábitats receptores, como se está constatando, por ejemplo, en la ciudad de Sevilla y alrededores, donde se localiza una de las mayores colonias de cotorra de Kramer (informe de SEO/Birdlife).  Estos impactos pueden ser tanto a nivel económico, al afectar a cultivos agrícolas, como a nivel ecológico, sobre todo al competir por el espacio para nidificar con especies autóctonas amenazadas como el Nóctulo mayor (el murciélago con mayor tamaño de Europa) o el Cernícalo primilla, las cuales juegan un papel crucial como depredadores de insectos que pueden suponer plagas para la agricultura o transmitir enfermedades tanto a las personas como a sus animales domésticos.

El trabajo ha sido liderado por Lucrecia Souviron Priego, del Departamento de Biología Animal de la Universidad de Málaga, y en él también participan investigadores de la Universidad de Valencia y la Manchester Metropolitan University (Reino Unido).

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Lucrecia Souviron Priego, investigadora del Departamento de Biología Animal de la Universidad de Málaga

¿Cómo llegan las especies exóticas a una nueva región?

Cuando uno recibe noticias sobre las especies invasoras y los daños que éstas causan a los ecosistemas, podría tender a pensar (especialmente si se refieren a animales) que estas especies llegan a nuestro país por sí mismas con la intención de colonizar nuevos territorios donde asentarse y prosperar. La cruda realidad es que la mayoría de estas especies las hemos traído nosotros, directa o indirectamente, en grandes cantidades a nuestros países, sin pensar en las consecuencias que ello podría acarrear a medio-largo plazo.

Es el caso de la cotorra argentina (Myiopsita monachus) y la cotorra de Kramer (Psittacula krameri), dos especies de loros originarias de Sudamérica la primera y África y Asia la segunda, que llevan años establecidas en nuestro país y cuya población silvestre va cada año en aumento. Recientemente, estos investigadores han demostrado que el comercio internacional legal de fauna ha sido clave en el establecimiento de las poblaciones silvestres para ambas especies en España. En la actualidad sus principales poblaciones se encuentran en las ciudades, pero ya están colonizando ecosistemas naturales más allá de las urbes.

 

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Las psitácidas o loros son uno de los grupos de aves más usados en el comercio mundial, casi en su totalidad para ser vendidos como mascotas exóticas. Los investigadores encontraron que solamente en España se importaron legalmente más de 1 millón de psitácidas de 252 especies diferentes desde que España firmara el convenio CITES (Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres) en 1986, siendo las cotorras argentina y de Kramer la segunda y la quinta especie que más se importaron.

Los investigadores demostraron que el comercio internacional legal de fauna ha sido clave en el establecimiento de las poblaciones silvestres de cotorras en España.

No es de extrañar que las cotorras se exportaran de manera masiva a nuestro país y a otras partes del mundo. Ambas especies eran muy abundantes en sus países de origen, consideradas en muchos casos como plagas al causar pérdidas económicas en la agricultura. Su atractivo plumaje les otorgaba un gran potencial como mascotas exóticas de las que sacar provecho, y así fue. Empezaron a capturarse por miles (incluyendo ejemplares adultos y bandadas enteras) y a ser enviados a todas partes del mundo a un coste muy bajo. Un negocio redondo. Y en esto, España no fue una excepción. Desde 1986 hasta el año 2005 en que se prohibió la importación de aves silvestres dentro de la Unión Europea, entraron de manera legal al país al menos 190.000 individuos de cotorra argentina (procedentes mayoritariamente de Uruguay) y cerca de 63.000 ejemplares de cotorra de Kramer (principalmente de Pakistán), sin contar los ejemplares que entraron previamente al convenio o los procedentes del tráfico ilegal.

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Número de ejemplares (en miles) de psitácidas o loros importados a España desde 1986

La invasión: establecimiento y expansión

Como suele ocurrir con muchas mascotas exóticas, el mantenimiento y cuidado de estos animales no es tan sencillo como los vendedores le dicen al consumidor. El griterío ensordecedor de las cotorras hacía imposible la convivencia en muchísimos casos (por no hablar de las quejas de los vecinos). Esto hizo que muchos propietarios acabaran cortando por lo sano: abriendo la jaula y haciendo que el problema volara bien lejos, ajenos a las nefastas consecuencias que aquella acción pudiera llegar a tener. Y esto no ocurrió una vez, sino incontables veces a lo largo de los años.

Aunque ya había registros de ejemplares aislados en los años 70, no fue hasta casi dos décadas después cuando su número fue más notorio y las primeras estimaciones comenzaron a realizarse. Los investigadores analizaron el número de animales importados cada año y esa información se contrastó con el crecimiento de las poblaciones naturalizadas. Este último dato se obtuvo usando las estimaciones poblacionales que se realizaron en los años 1997 y 2002, así como el primer censo poblacional realizado en el 2015 para ambas especies.

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Número de ejemplares de cotorra (en miles) importados a España cada año, representados por las líneas y la escala del eje izquierdo, y estimas poblacionales del número de ejemplares silvestres (en miles), representados por las barras y el eje derecho. Nótese que en 2005 se prohibió la importación de aves silvestres vivas por la Unión Europea.

Los núcleos poblacionales naturalizados comenzaron a establecerse en las grandes urbes años después de los picos de importación, a mediados de los años noventa, debido a las sueltas continuadas (tanto accidentales como deliberadas), hasta alcanzar los casi 20.000 ejemplares silvestres de cotorra argentina y los 3.000 individuos de cotorra de Kramer, según el censo de 2015. Debido a la tardía gestión y a que las poblaciones desde hace años son auto-sostenibles, se espera que este número siga incrementándose y que ambas especies colonicen nuevos territorios más allá de las grandes ciudades, donde se localizan los núcleos poblacionales más importantes. Los autores también discuten el motivo por el que las cotorras se han establecido con éxito en comparación con otras especies de loros que se importaron en mayor o igual número. Como mencionamos anteriormente, la inmensa mayoría de los animales que entraron eran individuos adultos capturados de la naturaleza y no procedentes de criaderos, lo que aumentaba considerablemente las posibilidades de sobrevivir en el caso de que el ejemplar escapara de su cautiverio.

Debido a la tardía gestión y a que las poblaciones son auto-sostenibles, se espera que el número de cotorras siga incrementándose y que colonicen nuevos territorios más allá de las ciudades.

Además, en el trabajo se pone de manifiesto que, aunque la tenencia y venta de las dos especies de cotorra está prohibida en España desde el año 2013, hay otras especies de loros con potencial invasor que se pueden adquirir actualmente en las tiendas de mascotas. Algunas de estas especies, como el lorito senegalés (Poicephalus senegalus), ya están nidificando en números reducidos en diferentes partes de la península. Los autores concluyen que es preciso concienciar a la ciudadanía y a las administraciones de los peligros que el tráfico masivo de animales puede acarrear, haciendo leyes más duras y restringiendo (o incluso prohibiendo) la entrada de fauna exótica con fines puramente comerciales. El negocio del “mascotismo” existe porque hay un público consumidor que así lo pide, por lo que ponerle freno pasa por actuar sobre la demanda, para lo cual se antoja fundamental la educación ambiental desde edades tempranas, a través de colegios, asociaciones de vecinos y otras organizaciones sociales.

Artículo completo:

Souviron-Priego, L., Muñoz, A.R., Olivero, J., Vargas, J.M., & Fa, J.E. (2018) The Legal International Wildlife Trade Favours Invasive Species Establishment: The Monk and Ring-Necked Parakeets in Spain. Ardeola, 65: 233–246.