Hoy nos inspira

Pablo Rodríguez Ros: divulgación transoceánica

Pablo Rodríguez Ros (Cartagena, 1990) es un doctorando doblemente inusual. En primer lugar, su tesis le está llevando a visitar lugares tan remotos como la Antártida o el océano Índico a bordo de buques de expedición científica. Su misión es entender mejor cómo se forman las nubes en el océano y cómo el cambio climático podría afectar y verse afectado por este proceso. Por otra parte, Pablo decidió lanzar un blog llamado Super Science Me, con el que contar en directo sus experiencias a bordo de los buques de investigación y sus peripecias durante el doctorado. En esta tarea, ha sido clave la participación de la periodista científica Llúcia Ribot, que actualmente coordina dicho blog.

El éxito fue tremendo, cambiando las reglas del juego de la comunicación científica de este tipo de investigación. Estamos hablando de la primera vez, a nivel nacional, que se retransmite una expedición transoceánica en directo, usando las redes sociales y de una manera asimilable por el gran público. Hoy tenemos el gran placer de contar con él en Ecomandanga (doblemente: como entrevistado, pero también como colaborador habitual). Esperemos que disfrutéis de sus experiencias tanto como lo hemos hecho nosotros.

Pablo Rodríguez Ros, Isla de la Posesión, enero 2017. Autor: Super Science Me

Buenas tardes Pablo, para empezar ¿qué te trajo al mundo de la investigación y, más concretamente, al Institut de Ciències del Mar de Barcelona?

¡Buenas tardes! Es raro que un niño diga que quiere ser investigador. De pequeño lo que me encantaba eran los viajes y ver documentales de National Geographic. Quería ser algo parecido a un explorador. También me inspiró mucho ver grandes buques de investigación, como el Hespérides, en el puerto de Cartagena. Sentía curiosidad por lo que allí se hacía. Por otra parte, mi familia siempre ha estado ligada al gran azul ya que mis abuelos trabajaban en los astilleros (Navantia) y en la Armada,  y siempre me supieron transmitir su amor por el mar. Es más, mi padre también trabaja en los citados astilleros y casualidades de la vida, participó en la construcción de los motores del BIO Hespérides que posteriormente me llevaría a mí a la Antártida. Sin embargo, al crecer tampoco tenía claro cómo podría llegar a participar en este tipo de investigaciones. Al terminar la carrera -Pablo estudió Ciencias Ambientales en Murcia- empecé a tener claro que me quería dedicar a la investigación.

Mi primer contacto con la investigación fue en la Universidad de Murcia, aunque también pasé por Cádiz, Mallorca y Escocia, tocando siempre temas distintos. Durante el máster, conocí a mi actual  director de tesis, Rafel Simò. Le conté que quería hacer una tesis y él me dijo que fuera a Barcelona (Institut de Ciències del Mar). Poco después, me ofreció participar en una expedición que saldría desde Cartagena hasta Chile, y así empezó todo. – Más tarde, Pablo conseguiría 4 años de financiación para realizar su tesis. Para él, todas las experiencias que ha vivido en esta etapa  son todo un privilegio -.

¿Qué estás aprendiendo durante la tesis y qué es lo que más te gusta de esta etapa?

Principalmente, aprender a equivocarte y a aceptarlo. Al principio, cuesta trabajo aceptar que la mayor parte del tiempo vas a estar haciendo cosas que no dan resultado. Es una lucha contra todo y contra ti mismo.

Lo que más me gusta de esta etapa es que me estoy fortaleciendo como persona. El tipo de tesis que estoy haciendo, a través de campañas oceanográficas, te hace conocer a mucha gente y aprender el aspecto humano de la ciencia.

– Pablo reconoce que para trabajar en este mundo simplemente debes sentir la curiosidad de investigar y de descubrir cosas nuevas cada día y, reitera, no tener miedo a equivocarse. No es una cuestión de trabajar en temas de moda, desear fama, de viajar o de publicar en grandes revistas -.


Pingüinos juanito en la Antártida. Autor: Super Science Me

Cuéntanos brevemente qué investigas y qué resultados has encontrado hasta el momento

De manera general, mi investigación se centra en la influencia de las algas marinas (fitoplancton) en la regulación del clima. Estos organismos producen gases traza, como el isopreno o el DMS, que cuando pasan a la atmósfera, a través de una serie de reacciones químicas, son susceptibles de participar en la formación de nubes como aerosoles orgánicos secundarios. Es decir, una mayor producción de estos gases facilita la formación de las nubes. Las nubes a su vez pueden enfriar la tierra reflejando parte de la luz y el calor que nos llega desde el Sol (efecto albedo). Por otra parte, los modelos que se usan para predecir el clima no tienen en cuenta estos procesos, lo cual da lugar a una gran incertidumbre en sus estimas, por lo que si entendemos mejor estos procesos de formación de nubes podremos predecir mejor la evolución del clima futuro.

El reto que abordaré en mi próxima estancia en Suiza será cuantificar y predecir la producción de isopreno a través de imágenes procedentes de satélites y del modelado ecológico. En la investigación que hicimos alrededor de la Antártida (Proyecto Pegaso) y la circunnavegación antártica (ACE), recogimos muestras de agua para caracterizar la producción de isopreno y la composición de algas marinas. A través de los satélites, también podemos tener información en tiempo real de la producción de este gas por parte del fitoplancton. Los satélites son capaces de detectar la intensidad del color verde de estos organismos, que se usa como indicador de su producción fotosintética. De esta manera, podríamos predecir la presencia de núcleos de formación de nubes, a través de esta información vía satélite y además ¡¡en tiempo real!! – de forma sinóptica, como dice Pablo –

“De manera general, mi investigación se centra en la influencia del fitoplancton marino en la regulación del clima.”

Has tenido la oportunidad de visitar algunos de los sitios más remotos y prístinos del planeta ¿Qué se siente?

Pues mira, la primera vez que vi un iceberg me sorprendió mucho lo grandes que son – Pablo insiste en su gigantesca envergadura – . Pero hablando de cosas realmente emocionantes, recuerdo cuando vi tierra Antártica por primera vez: se me saltaron las lágrimas, es otro mundo, otro paisaje, otras formas de vida. Algo totalmente desolado. Curiosamente, enseguida te acostumbras y con el tiempo sorprende menos.

Este año hice una expedición en la que viajé 30.000 km (de Alemania a Tasmania, pasando por Sudáfrica y varias Islas Subantárticas en el Océano Índico Sur). Fue realmente épico. Ningún documental te muestra qué se siente cuando estás en mitad del Atlántico o del Índico. No ves barcos, ni islas, ni aves en semanas – cuenta Pablo que las aves son un buen indicador de la cercanía a tierra firme -. Este recorrido duró dos meses en barco y tan sólo un día de vuelta en avión. Te das cuenta de lo grande que es la Tierra. Viajar en barco te hace ser consciente de la limitación de recursos en un lugar finito. Cuando algo se rompe, lo tienes que arreglar con lo que haya en el barco. Estamos mal acostumbrados a la sobre-abundancia de recursos. Cuando llegas a tierra firme, después del viaje, te sobra espacio. Eres consciente de que tenemos demasiadas cosas – Pablo cuenta que ha aprendido a vivir con poca ropa y a ser más eficiente gracias a estos viajes -.

“Viajar en barco te hace ser consciente de la limitación de recursos en un lugar finito. Cuando algo se rompe, lo tienes que arreglar con lo que haya en el barco.”


Estrecho de Gerlache, Antártida. Autor: Super Science Me

¿Nos podrías contar cuál ha sido tu mejor experiencia a bordo de las expediciones en las que has participado?

Estábamos cruzando el ecuador, un día sin nubes, más de 35ºC y toda la humedad que te puedas imaginar, aburridos y sin parar de sudar. Así que se nos ocurrió grabar una parodia de Harry Potter. Fue un vídeo de 2 minutos, pero nos sirvió para reirnos y pasar un momento inolvidable. A la gente le encantó tanto que grabamos una segunda versión: Harry Potter 2 – Pablo cuenta esto con los ojos brillantes de ilusión-. Fue muy divertido hacer todos los disfraces usando lo que encontrábamos por el barco.

Otra anécdota que recuerdo con mucho cariño fue cuando tuvimos que hacer un “desburbujeador casero” que evitara distorsiones en los análisis de agua marina que hacíamos en el barco – Pablo nos cuenta que utilizan aparatos para medir características del agua marina a tiempo real y que las burbujas suelen distorsionar estas medidas -. Este tipo de cosas son las que realmente me llenan.

Exocétidos o peces voladores (Exocoetidae). Autor: Martin Stoffel.

Siento curiosidad por saber cómo es la vida a bordo de un buque con una tripulación tan inusual. ¿Se parece más a un centro de investigación flotante o a un Gran Hermano académico?

Lo máximo que he estado a bordo sin tocar puerto han sido 42 días (con escalas incluidas unos 4 meses). A bordo el tiempo pasa mucho más lento. Todo se magnifica mucho, lo bueno y lo malo. Es una mezcla de un centro de investigación y un Gran Hermano, aunque un centro de investigación siempre es un poco Gran Hermano – se ríe Pablo, mientras dice que la gente no se pelea tanto como en el famoso programa televisivo -. Cuesta trabajo perder tu espacio y la intimidad. Al final el único sitio que es únicamente tuyo, es tu cama,  tu litera.

Estar en un buque durante casi tres meses puede ser complicado. Pese a las grandes ventajas, imagino que psicológicamente tiene que ser duro (náuseas, climas extremos, claustrofobia,…).

Hay muchos cambios de ánimo durante la travesía. Uno pasa del subidón inicial generalizado, a una sensación de cierto agobio a mitad, llegando a un tramo final feliz por la vuelta a casa. También influye lo que te vas encontrando por el camino. Hay días que pasas por sitios muy chulos y notas cómo la felicidad reina en el barco. Otras veces puedes llegar a pasar semanas malísimas. Recuerdo que cruzando las Islas Georgias pasé una de las peores semanas de mi vida. Una semana de tormenta y olas que hacían que el barco se moviera una barbaridad. Algunas personas no se pudieron levantar de la cama en varios días. Daba igual las pastillas antimareo que tomaran. Yo no me mareo mucho, pero al final empatizas con ellas y lo pasas fatal. Tomar cafeína y mantenerme activo evitó que me mareara.

Otro factor que influye en el ánimo es el aislamiento. Por un lado hay mucha carga emocional, pero por otro lado es complejo gestionar todos los cambios que supone navegar distancias tan largas. Algunas personas lo pasan mal, y particularmente por no poder usar el móvil. Hoy en día, estamos acostumbrados a estar permanentemente conectados. Cruzando océanos, no tienes cobertura y cuando la hay, el ancho de banda es pequeñísimo. Te das cuenta de la dependencia que tenemos de estas tecnologías. Afortunadamente, y pese a ser un “millenial”, yo no he tenido ningún problema. Yo leía mucho, un libro cada dos días aproximadamente. Cada vez que parábamos en puerto aprovechaba para comprar varios, y al final pude acumular 30 o 40 en el tiempo que he estado embarcado. En general, he aprendido a soportar bien todo lo que conlleva una expedición oceánica. De alguna manera, se ha convertido en algo normal para mí. Aunque me encante, no es algo que tenga idealizado, y quizás eso me haya ayudado a gestionarlo todo mejor en el plano psicológico. – Como ejemplo de “normalidad” a bordo, Pablo cuenta como una ballena jorobada llegó a salpicarle agua al zambullirse en el mar mientras se tomaba un café por la mañana en la cubierta del barco junto a sus compañeros -.

“Hoy en día, estamos acostumbrados a estar permanentemente conectados. Cruzando océanos no tienes cobertura y cuando la hay, el ancho de banda es pequeñísimo. Hay gente que lo pasa mal. Te das cuenta de la dependencia que tenemos de estas tecnologías.”

En un momento dado, decides montar un blog bajo el título de Super Science Me para contar tus aventuras científicas, algo que resultó bastante novedoso y atractivo, a tenor del impacto que has tenido ¿Qué te llevó a aventurarte en el periodismo científico?

Fue un cúmulo de circunstancias. El blog lo creé durante el máster para hablar de ciencia, pero durante el primer año no tuvo actividad. – Pablo reconoce no estar muy contento con el nombre mientras sonríe, ya que es raro que un blog que se escribe en castellano, tenga nombre inglés. El nombre del blog (Super Science Me) está inspirado en el documental de Super Size Me –. Posteriormente conocí a mi novia, Llúcia, que es periodista y fue parte esencial para el lanzamiento del blog -Llúcia es actualmente la coordinadora del blog Super Science Me -. Así, poco tiempo después, decidimos relanzarlo para contar la expedición oceanográfica en la que pronto embarcaría, llamada ‘TransPEGASO’ (un mes navegando desde Cartagena hasta Chile en noviembre de 2014). A bordo de un buque de investigación oceanográfica es imposible gestionar totalmente el blog, así que nos repartíamos el trabajo. Yo le mandaba los post escritos en whatsapp y algunas fotos durante la noche, que es cuando más ancho de banda teníamos. Ella le daba forma al texto, lo completaba y lo colgaba en la web.

Creo que el éxito del blog se debe a que por primera vez, a nivel nacional, una expedición oceanográfica se ha narrado en tiempo real, de manera frecuente y por redes sociales, que nosotros tengamos constancia – afirma tan enérgica como modestamente -. Esto es clave, porque las redes sociales te llevan a un público que quizás nunca miraría una web científica o institucional. Me da la sensación de que los canales oficiales estaban algo obsoletos y no conseguían llegar a la gente, sobre todo a los más jóvenes. – Para ilustrar esto, Pablo nos recuerda que cuando se encontraban en la Antártida, los hijos de sus compañeros de expedición no consultaban los canales oficiales del proyecto, sino Super Science Me -.

Por aquel entonces, no tenía Twitter ni sabía cómo funcionaba. Con el tiempo, nos dimos cuenta de lo sencillo que era retransmitir la expedición por estas redes sociales contando por dónde íbamos, aportando las coordenadas o fotos chulas de lo que íbamos viendo. La motivación principal que tuve para narrar mis experiencias fue que, cuando yo era niño, me resultaba muy difícil encontrar información sobre este tipo de expediciones, que están guapísimas y pueden interesar a muchas personas. Hablé entonces con el jefe de estudios de mi antiguo instituto (Álvaro Jacobo, del instituto Jiménez de la Espada de Cartagena) para que animara a los estudiantes a seguir el blog. Así, cualquier estudiante podría informarse de lo que hacíamos a través de internet y sin que haya barreras económicas que lo impidan.

Llegado un momento empezamos a alucinar con la repercusión del blog. Muchos medios de comunicación se ponían en contacto con nosotros a través del blog, tanto con Llúcia como conmigo. Te dabas cuenta de que muchos periodistas e investigadores estaban siguiendo el blog, pero también gente con otro tipo de perfiles menos especializados. Creo que otra de las claves del blog es que sólo contamos cosas cuando hay algo que contar, lo que hace que pese a estar temporadas sin escribir los lectores siempre se reenganchen.

A bordo del buque Akademik Tryoshnikov. Autor: Super Science Me

Eres un científico muy mediático. Al buscar tu nombre en Google podemos encontrar decenas de entradas de noticias y blogs donde cuentas tus viajes científicos ¿crees que Super Science Me ha ayudado a que los medios se interesen en tus investigaciones?

Los proyectos en los que he participado, liderados por mi director de tesis, Rafel Simó, han tenido un plus de visibilidad gracias al blog. En mi caso, a la hora de conseguir financiación para mi doctorado fue un aspecto que recalqué en mi candidatura y fue evaluado positivamente. Por otro lado, contar la ciencia de un modo accesible hace que, no solo periodistas, sino también otros investigadores, se interesen por tu temática de trabajo pese a que no sea su área de estudio. Me gusta reseñar que cuando un científico divulga su propia investigación le aporta un valor añadido importante, ya que es algo genuino al ser contado en primera persona.

Super Science Me siempre ha estado abierto a colaboraciones de otros colegas científicos. Por ejemplo, durante las expediciones muchos compañeros han escrito posts. Por ejemplo, un colaborador de esta casa – Ecomandanga -, José Manuel Pereñíguez narró sus peripecias por Argentina.

En este sentido ¿Qué te aporta Super Science Me que no te aporte la ciencia convencional?

Super Science Me nos aporta poder llegar a la gente y en especial a los más jóvenes. Recuerdo que muchos chavales de instituto nos escribían contándonos la ilusión que les hacía seguir el proyecto. También nos preguntaban qué tenían que estudiar para, en un futuro, poder llegar a embarcarse en una expedición oceanográfica. Recuerdo con especial cariño que una mujer mayor de Valladolid nos escribió un e-mail contándonos que estaba realizando un curso en el aula de mayores para aprender a usar internet y que, gracias a eso, había conocido nuestro blog, que seguía con mucha pasión. Yo lo flipé. Nosotros hacemos divulgación para llegar a un público general, sobre todo a los chavales, ya que la gente que vive fuera del ámbito académico a menudo no tiene ningún contacto con la investigación. En general, el blog nos aporta muchísima satisfacción. Recordamos que desde su creación en 2014, el blog cuenta con una comunidad de más de 5.000 seguidores en redes y ha alcanzado cerca de 50.000 visitas.

“Nosotros no hacemos divulgación para llegar a los sitios con más prestigio o renombre, lo hacemos para llegar a la gente común, sobre todo a los chavales.”

Para acabar, dinos tu sueño

Al menos, dejar el mundo un poquico mejor de lo que me lo encontré. Que tengamos más conocimiento del mundo que nos rodea. – Pablo reflexiona sobre la ilusión que le haría ver, en un futuro, a algún joven investigador sentirse inspirado por alguno de los estudios que haya podido hacer -.

– Muchas gracias Pablo, que la Ecomandanga te acompañe -.

Pablo y Tano durante la entrevista en Barcelona al calor de unas cervezas

¿Cómo es Pablo?

Una comida: conejo al ajillo.
Lugar favorito: Cabo de Palos.
Un paisaje: las calmas ecuatoriales en el Océano Atlántico, con los peces voladores saltando.
Un olor: el limón, o cualquier otro cítrico, al ser partido.
Una canción:Vendedor de patrias“, de Mundo Chillón.
Algo que eches de menos: caminar por los montes que rodean Cartagena: Atalaya, Roldán, Calvario, San Julián, etc.
Un recuerdo de la infancia: buscar cangrejos y caracolas por las rocas de las playas con mis amigos.
Un miedo: no tener miedo a nada.
Una preocupación: que la sociedad pierda la noción de lo importantes que son los límites que nos impone la naturaleza en cuanto a la finitud de sus recursos.
Una frase/cita: el poema de Ítaca

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