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Los científicos nos advierten: cambiemos nuestro estilo de vida o la Tierra colapsará

Uno de los pilares fundamentales de Ecomandanga es promover un nuevo estilo de vida más armonioso y sostenible, a través del disfrute y el aprendizaje inspirados en la naturaleza. Sin embargo, en esta ocasión, nos toca ponernos un poco más serios y transmitir una dramática llamada de atención que la comunidad científica nos hace a toda la humanidad: tenemos que cambiar nuestro estilo de vida si queremos evitar un colapso planetario y humano. Así de duro y contundente resulta el texto firmado por más de 15.000 científicos de 184 países, y liderado por el científico William J. Ripple (versión en español).

En 1992, más de 1.500 científicos, entre los que se encontraban la mayoría de premios Nobel en ciencias todavía vivos, elaboraron un documento en el cual advertían que nuestro estilo de vida estaba dañando seriamente la salud de la Tierra hasta un nivel que podría hacer peligrar nuestra propia supervivencia. En ese mismo año, se celebró la Cumbre de Río, organizada por la ONU, y en la que participaron representantes políticos y de organizaciones ciudadanas para diseñar un plan de actuación que frenara el deterioro ambiental. Unos 25 años más tarde, con el objetivo de evaluar el acierto en las políticas desarrolladas durante dicho periodo, el grupo de científicos liderado por Willliam J. Ripple realiza un balance de las principales problemáticas señaladas en ese primer documento. Así, en este nuevo informe, los investigadores analizan la evolución de la salud de la capa de ozono, de recursos naturales como el agua dulce, la pesca o los bosques, de la abundancia de vertebrados, del cambio climático y de la población humana (ver Figura 1) como principales indicadores de la salud del planeta y su capacidad para sustentar nuestra civilización.

Pese a alguna notable mejoría, como la reducción de las sustancias destructoras de la capa de ozono, los resultados de este informe muestran que las políticas desarrolladas desde 1992 han sido insuficientes para mejorar la salud del planeta

Figura 1: Evolución de la salud del planeta y de la capacidad para sustentar nuestra civilización. Con la excepción de las sustancias destructoras de la capa de ozono, el resto de indicadores confirman que la salud del planeta se está degradando de manera alarmante. Fuente: Ripple et al. 2017.

Pese a alguna notable mejoría, como la reducción de las sustancias destructoras de la capa de ozono, los resultados de este informe muestran que las políticas desarrolladas desde 1992 han sido insuficientes para mejorar la salud del planeta. En el periodo que va de 1992 a 2016, el planeta Tierra ha perdido un 26% de sus reservas de agua dulce y un 30% de las especies de vertebrados. Además, la pesca está empezando a descender y las zonas muertas en el océano han crecido alarmantemente (75%). Por otra parte, hemos aumentado las emisiones de gases de efecto invernadero en un 62% y la población mundial ha crecido en más de un 35% en este mismo periodo. Cabe destacar un aumento del 20% en el ganado rumiante, cuyas emisiones de metano contribuyen de manera relevante al cambio climático.

La reducción en el consumo de carne y pescado y en el desperdicio de alimentos son dos medidas clave para frenar el deterioro ambiental y que podemos implementar fácilmente

La única excepción que señala el informe es la enorme reducción de sustancias destructoras de la capa de ozono, los famosos CFC. Los esfuerzos educativos, políticos e industriales han logrado una drástica reducción de estas sustancias, lo que nos sirve de ejemplo para inspirar y afrontar el resto de problemáticas. Estos científicos proponen una serie de medidas para una transición ecológica, social, energética y económica que permita revertir esta situación. Entre ellas, hay algunas medidas que están en nuestra mano y que podemos adoptar inmediatamente. Por ejemplo, la reducción en el consumo de carne y pescado es indispensable para lograr un mundo más sostenible, ya que la producción animal es mucho más costosa que la producción vegetal (ejemplo 1 y 2). Por otra parte, reducir el enorme desperdicio de alimentos que tiene lugar desde en el campo, industria, supermercados, restaurantes y casas, resulta esencial para reducir nuestro impacto sobre el planeta. Además, en este informe, los científicos piden una movilización social que exija políticas que promuevan energías renovables y la mejora ambiental, un control de la población mundial y un nuevo modelo de inversión que favorezca las tecnologías sin impacto ambiental. Para ver la lista total de propuestas podéis consultar la versión completa de este artículo, que se ha traducido al español. Desde luego, el reto no es sencillo, pero no nos queda otra opción que adoptar un nuevo estilo de vida para evitar un drama humano y ambiental que podría causar una crisis sin precedentes en nuestra historia. Desde Ecomandanga, os animamos a tomar cartas en el asunto desde ya, cambiando nuestro estilo de vida y haciéndolo más compatible con el medio y la vida que nos rodea. En Ecomandanga siempre pondremos nuestro granito de arena mediante la promoción de un aprendizaje inspirado en la naturaleza que nos ayude a construir un mundo nuevo y en mayor armonía con nuestro entorno.

También animamos a los científicos que aún no hayan aportado su firma a que apoyen este texto de advertencia a la humanidad.

Referencia:

William  J.  Ripple,  Christopher  Wolf,  Mauro  Galetti,  Thomas  M  Newsome,  Mohammed  Alamgir,  Eileen Crist, Mahmoud I. Mahmoud, William F. Laurance y 15.364 científicos de 184 countries (2017). World Scientists’ Warning to Humanity: A Second Notice. BioScience 67(12): 1026–1028 https://doi.org/10.1093/biosci/bix125

Imagen de portada: Vista de la sierra y del Río Guadalquivir desde el Mirador Mirabueno, situado en la ruta de Félix Rodríguez de la Fuente. Foto: Ncs10, licencia CC BY-SA 4.0