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Control de plagas: cajas nido para luchar contra el topillo

En la última entrada del especial sobre servicios ecosistémicos, nuestro colaborador José Antonio Carbonell nos habla de un importante servicio de regulación, el “control de plagas”, y cómo podemos fomentarlo a través de medidas eficaces de gestión ambiental sostenible, con base científica y poco agresivas con el resto de la biodiversidad que conforma el ecosistema.

En concreto, José Antonio nos resume un estudio que describe cómo la instalación de cajas nido para rapaces es una herramienta fundamental para controlar las poblaciones de topillo campesino (Microtus arvalis). Esta especie de topillo, bajo determinadas circunstancias, experimenta explosiones demográficas que la convierten en una plaga que ocasiona importantes daños en el campo español, causando millones de euros en pérdidas y costes en métodos de control y erradicación.

El artículo, publicado en la revista Pest Management Science, ha sido liderado por Alfonso Paz, del Grupo de Rehabilitación de Fauna Autóctona y su Hábitat (GREFA).

El topillo, un pequeño roedor presente en nuestros cultivos

Durante la primavera, el topillo campesino puede ocasionar importantes daños en numerosos tipos de cultivo, por lo que está considerado como una plaga agrícola común en Europa. En España, antes de 1980, la presencia de esta especie se limitaba a localidades montañosas del centro y norte, con una convivencia más o menos pacífica con los agricultores. Sin embargo, en las últimas décadas, el topillo fue apareciendo en mayores densidades en terrenos agrícolas de Castilla y León, generando algunos daños, aunque muy localizados y fáciles de asumir.

Topillo campesino (Microtus arvalis). Foto: wikicommons.

La materialización de un problema latente

Tras varios años en los que el impacto causado por el topillo sobre los cultivos era pequeño, asumible y fácil de controlar, una inusitada explosión demográfica de la especie en Castilla y León durante el periodo 2006-2007 generó una situación que, dada su excepcionalidad, los agricultores no estaban preparados para gestionar ni combatir. Esta explosión demográfica generó pérdidas económicas en comarcas del centro de España, especialmente en cultivos de remolacha, patata, cebolla y zanahoria. Las causas que generaron la plaga son numerosas. En primer lugar, cabría destacar la influencia del clima. El invierno de la Meseta, caracterizado por ser uno de los más fríos de la península Ibérica, fue más benévolo en 2006-2007, reduciéndose el número de heladas, que prácticamente no existieron. El invierno dio paso a la primavera, que continuó con unas temperaturas ligeramente superiores a la media, favoreciendo la reproducción de la especie. Además, es importante destacar que, durante los últimos años, todas estas zonas agrícolas han visto reducidas las poblaciones de potenciales depredadores que controlan las poblaciones de topillo, lo que facilitó la explosión demográfica de esta especie.

¿Qué medidas se tomaron?

Con el fin de combatir la plaga, se pusieron en marcha algunas medidas tradicionales, como el uso de raticidas a gran escala –particularmente anticoagulantes como la clorofacinona y la bromadiolona–. El problema principal de esta medida es que provoca un envenenamiento no selectivo de otras especies, entre los que se encuentran depredadores (milano negro), especies cinegéticas con interés económico y ecológico (perdiz y liebre) y especies amenazadas, como la avutarda. Además de los efectos negativos sobre otras especies, solo en 2007, la aplicación de raticidas a gran escala supuso la friolera de 26 millones de euros entre fondos públicos y privados (administración, 15 M€; agricultores, 9 M€).

La propuesta del presente estudio

A la luz de los pobres e ineficientes resultados obtenidos a través de medios químicos, se estudió el desarrollo de una alternativa más barata y ambientalmente menos agresiva. Los autores del estudio que hoy presentamos propusieron la instalación de cajas nido destinadas a aumentar la densidad de dos aves depredadoras de topillo en las tierras de cultivo: el cernícalo vulgar (Falco tinnunculus) y la lechuza común (Tyto alba). Los resultados de este trabajo no dejan lugar a dudas: la densidad de población de ambas especies de depredadores aumentó ante la mayor disponibilidad de cajas nido y la elevada densidad de topillos, pues constituye una presa fundamental en la dieta de estas aves, especialmente durante el período de reproducción. Asimismo, los investigadores observaron que la densidad de topillos durante su fase de reproducción se redujo significativamente en las parcelas donde se habían instalado las cajas nido.

Lechuza común (Tyto alba). Foto: Kerkuil André. CC BY 3.0 nl.

Como conclusión, el estudio demuestra que la densidad de topillos en los cultivos se puede reducir a través del aumento de las poblaciones de rapaces que proporcionan un servicio de regulación de plagas, el cual puede verse favorecido por el hombre mediante técnicas como la instalación de cajas nido (como ya vimos previamente en EM). Esta medida es, por tanto, más barata y ambientalmente menos agresiva que las tradicionales, lo que permitiría llevarla a cabo fácilmente a gran escala, resultando, además, sostenible a largo plazo. Una vez más, la solución está en la naturaleza.

Artículo completo:

Paz, A., Jareño, D., Arroyo, L., Viñuela, J., Arroyo, B., Mougeot, F., Luque-Larena, J.J. & Fargallo, J.A. (2013). Avian predators as a biological control system of common vole (Microtus arvalis) populations in north‐western Spain: experimental set‐up and preliminary results. Pest Management Science, 69(3), 444-450.

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